Huracán Ian, el rehilete de las tinieblas
Huracán Ian, el rehilete de las tinieblas

Huracán Ian, el rehilete de las tinieblas

No satisfecho con los destrozos ocasionados en el occidente del país con la furia de sus vientos, el meteoro, que se anotó tres víctimas fatales, dejó a oscuras a prácticamente todo el país, haciendo más agónica la recuperación

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El segundo fue tremendo, pero el primero fue el más destructivo. Así describieron varios pobladores de la ciudad de Pinar del Río, el paso del huracán Ian sobre sus viviendas.

Sin más información para ellos precisar, debido al silencio impuesto por el derribo de las redes telefónicas y el corte eléctrico que impidió el flujo de internet y los medios tradicionales, no podían imaginarse que estuvieron bajo el ojo de ciclón y que aquellos 40 minutos de calma que disfrutaron fueron interrumpidos por las posteriores bandas del sur del meteoro.

Nadie recuerda en los barrios pinareños que un evento hidrometeorólogico de tal envergadura tocara la villa de los famosos pollos ahumados. Es cierto que la provincia suele ser la preferida de los ciclones junto con la Isla de la Juventud (recibió nuevamente castigos de consideración), pero nunca la ciudad capital recibió en su geografía el centro del destructor rehilete.

Huracán Ian, el rehilete de las tinieblas
El impacto ciclónico sobre la agricultura incrementará la vulnerabilidad alimentaria de Pinar del Río.

Ni siquiera cuando llegaron Gustav y Ike, hace 14 años, un tándem de huracanes de categoría 4 (de 5 que clasifica la escala Saffir-Simpson) que graduaron entonces a Pinar del Río, por sus capacidades de previsión y recuperación, como el territorio más avezado en el enfrentamiento de huracanes.

Gustav, recordemos, marcó un récord meteorológico de presión mínima de superficie de un huracán, al reventar las agujas del barómetro de la estación de Paso Real de San Diego.

En esta oportunidad no se registraron cifras tan escalofriantes (Ian fue un categoría 3), pero los efectos de los vientos, que se ensañaron hasta con rachas de 200 kilómetros por hora, han sido significativos, principalmente en techos y en el universo vertical de árboles y postes, ahora lastimosamente sobre el suelo, las casas y otras edificaciones.

De manera que, descontada las dolorosas muertes de tres personas, el impacto más visible –sobre todo en los municipios de San Juan y Martínez, San Luis y Pinar del Río– fue provocado por miles de troncos tumbados con su follaje, los cuales indujeron daños sobre algunas viviendas o interrumpieron el acceso a otras localidades.

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Las lluvias se sumaron a los acumulados de agua existentes desde días previos.

Si bien hubo lluvias, afortunadamente estas no resultaron tan dantescas como en otras ocasiones, aunque vinieron a sumarse a las aguas acumuladas durante varios días de precipitaciones. De hecho, antes de entrar el ciclón en la madrugada del día 27 de septiembre por la localidad sureña de La Coloma, ya numerosas presas del occidente se encontraban aliviando su exceso de almacenamiento líquido.

En consecuencia, diversas inundaciones, algunas electrizantes como las costeras, tensaron la ya existente vulnerabilidad alimentaria y económica del país con afectaciones en la agricultura (preliminarmente se cuantificaron más de 8 583 hectáreas de cultivos afectadas) y otras instalaciones (75 por ciento de 212 naves que existen en 22 granjas avícolas pinareñas, fueron castigadas). Según reporte preliminar de Tabacuba, unos 5 000 almacenes para el secado de las hojas de tabaco fueron dañados.

En honor a la verdad, gran parte de las consecuencias fueron atenuadas gracias a las correspondientes previsiones por parte de las autoridades, la defensa civil y los ciudadanos. La preparación para este evento siguió el manual, desde la evacuación de miles de personas con potenciales peligros en sus viviendas, hasta el desmontaje de muchísimas estructuras vulnerables.

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Unas 5 000 casas de secado de tabaco, rubro de importancia para la exportación, fueron dañadas.

Sin embargo, algunas acciones que son parte del abecé, no fueron seguidas como un catecismo. Es inexplicable que un calentador solar se precipitara por el viento sobre un auto parqueado en la calle, desde la azotea de un céntrico hotel. O que los contenedores de basura no fueran vaciados y guardados. ¿Será que 14 años de tranquilidad hicieron que se perdieran algunas habilidades?

Como sea, dadas las extremas condiciones que vive en país y que pudieran empeorarse con los vapuleos del ciclón Ian, nuevas formas de organización de la etapa recuperativa se han impuesto.

El presidente y primer secretario del Comité Central del Partido, Miguel Díaz-Canel, luego de personarse en Pinar del Río y evaluar con las autoridades locales los desastres y las tareas a abordar, designó al general de Cuerpo de Ejército y miembro del Buró Político, Ramón Espinosa Martín, al frente de la recuperación en esa provincia.

Blockout

El remolino, eso sí, se extremó en envergadura, de manera que en su pase hacia el norte, incluso tras salir por Puerto Esperanza, sus bandas hicieron estragos en prácticamente toda la mitad oeste del país, incluso en el centro.

Tan estremecedor se portó Ian, que provocó un inédito apagón nacional tras el colapso del endeble sistema energético. Debido a los fuertes vientos, una sucesión de azares provocó una desestabilización en la generación y, en consecuencia, el blockout de película.

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Algunas consecuencias del huracán pudieron ser evitadas, como la caída de un calentador solar desde una azotea.

Así fue cómo el ciclón encontró un distintivo lugar en la historia y será recordado en el futuro como el meteoro de las tinieblas. Incluso en La Florida, donde se coló por la costa suroeste con categoría casi 5 y se apuntó, además de un importante corte eléctrico, severas inundaciones y más de medio centenar de víctimas mortales.

Los días siguientes al impacto meteorológico, los ingenieros eléctricos de la isla tuvieron una responsabilidad que injustamente no fue reconocida por todos; incluso, algunos provocaron aisladas protestas por el dilatado apagón.

Los profesionales, por su parte, palatinamente fueron rescatando a la luz algunas zonas en penumbras, luego de activar, como quien rearma un castillo de dados, los generadores, para después calentar las líneas entre las diversas plantas termoeléctricas.

Otros, a la vez, muchos procedentes de las provincias sin perjuicios debido al ciclón, fueron levantando los numerosos postes, transformadores y cables que yacían sobre el asfalto o los mojados campos.

Al cierre de esta edición, a pesar de permanecer una gran porción del país sin energía, ya habían sido sincronizados los sistemas aislados de la región occidental y oriental, lo cual permitió que el sistema eléctrico quedara operando como algo integrado.

Ganó notoriedad, al mismo tiempo, la creciente solidaridad procedente de varios países, organizaciones internacionales y organismos multilaterales como la ONU. Vale resaltar la disposición inmediata a ayudar de México y de su presidente Andrés Manuel López Obrador. En todo caso, la respuesta está dentro y como dijo Díaz-Canel, no nos queda más remedio que poner el pecho e irnos por encima de la adversidad.

CRÉDITOS:

Autor: Tony Pradas

Fotos: Jorge Luis Sánchez Rivera

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