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Publicado el 12 Junio, 2015 por Redacción Digital en Innovación
 
 

Estudian vulnerabilidad en las montañas de Villa Clara

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Por MARTA HERNÁNDEZ

Paisaje del municipio de Manicaragua, en Villa Clara, región central de Cuba.

Una de las medidas preventivas es la siembre de árboles en las márgenes de los ríos.
(Foto: cmhw.cu)

Estudiantes y profesores de escuelas en las montañas de Villa Clara, investigan sobre la vulnerabilidad de cada centro escolar ante la ocurrencia de desastres naturales.
Josefa Fernández Guanche, especialista del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en Manicaragua, dijo a la AIN que esta indagación integra el programa del Ministerio de Educación para atenuar los efectos del cambio climático en la serranía.

Una vez conocidas las peculiaridades de cada zona, en las escuelas se confecciona un mapa que indica los lugares más peligrosos, sitios de evacuación y hacia dónde se deben dirigir, aseveró.

Como acciones preventivas se indica la reforestación de las lomas y márgenes de los ríos, cuidado constante del suelo y limpieza de los tranques en arroyos y manantiales, entre otras, explicó.

Fernández Guanche añadió que este trabajo requiere la participación de los padres y del resto de la comunidad, porque tienen una incidencia significativa en la solución de los problemas locales.

El centro mixto Obdulio Morales, de Jibacoa, figura entre las escuelas con mejores resultados, y allí se llevan mensualmente a las reuniones de padres los avances de los estudios y su implicación social, explicó a la AIN Francisco Alejo Gutiérrez, profesor de Enseñanza Técnica y Profesional.

Las investigaciones mostraron que la escuela puede ser afectada por los fuertes vientos que corren entre las lomas, así como por las severas inundaciones provocadas por los ríos que rodean la instalación, abundó el maestro.

Como parte de las pesquisas se conoció la existencia de dos trillos que atraviesan las montañas y permiten acceder al lado opuesto en poco tiempo, los cuales se emplearán para trasladar al alumnado a un lugar seguro, puntualizó.Alejo Gutiérrez agregó que los pobladores tienen muy baja percepción del riego que pueden correr ante la ocurrencia de desastres naturales.

Con casi 30 años de trabajo como maestro en las montañas, aseguró que aunque se percibe una mayor cultura sobre los acontecimientos climáticos y se incrementan las medidas de protección personal y familiar, aún falta mucho por hacer.

Consideró que el trabajo con los estudiantes es efectivo porque ellos devienen entes activos dentro de las casas y pueden influir en la familia para lograr un cambio de actitud. (AIN)

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Redacción Digital

 
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