0
Publicado el 15 Febrero, 2016 por Toni Pradas en Innovación
 
 

Contagium

Zica significa “cubierto” en lengua bantú hablada sobre todo en la región Buganda de Uganda
Compartir

Por TONI PRADAS

Primero con timidez y luego desfachatadamente, un extraño tema ha ascendido en las últimas semanas de titular páginas interiores, a ocupar cintillos de 72 picas en las portadas de los medios. Las redes sociales también lo han difundido, esclareciendo unas veces y –hay de todo en el cíber espacio– estupidizando en otras. Se trata del virus de Zika, o simplemente zika, un nuevo organismo que en realidad no es tan nuevo.

(De paso, sepa que el término significa “cubierto” en luganda, lengua bantú hablada sobre todo en la región Buganda de Uganda).

Cuentan que en 1947, un grupo de científicos que investigaba la fiebre amarilla enjauló un mono Rhesus y lo colocó en el fogoso bosque Zika, cercano al Instituto de Investigaciones del Virus del África Oriental, en Entebbe, Uganda. Tal como esperaban, el mono desarrolló una fiebre y los investigadores aislaron de su suero un agente infeccioso que les resultó desconocido. Pero lograron describirlo en 1952 y le llamaron virus de Zika: El “cubierto” ya estaba descubierto. Poco después, en 1954, este fue aislado de un ser humano, en Nigeria, y aun así fue ninguneado su peligro.

Dicen que los buenos van al cielo mientras los malos van a todas partes. Cumpliendo ese apotegma, tras vagar tímidamente por el trópico africano, zika hizo sus maletas y se marchó a Indonesia (en 1978 provocó un pequeño brote de fiebre aguda), para luego domiciliarse en Malasia (1966) y en la isla de Yap de los Estados Federados de Micronesia. En esta última, en 2007, se anotó su primer brote importante: 185 casos confirmados.

A hurtadillas llegó a la Polinesia Francesa, donde en 2013 destapó una epidemia de 10 000 casos, de los cuales aproximadamente 70 eran severos, aunque no se reportaron muertes. Más recientemente, produjo epidemias en las Islas Cook, Nueva Caledonia y la isla chilena de Pascua.

Los síntomas más notables observados en pacientes son fiebre, conjuntivitis, artritis transitoria y artralgia (dolor en las articulaciones, principalmente en las pequeñas de las manos y los pies), así como erupciones o rash que suelen comenzar en la cara y luego se extienden por todo el cuerpo. En general, estos síntomas apenas duran entre dos y siete días.

Menos frecuentes son el dolor retroocular, anorexia, vómitos, diarrea o dolor abdominal. Las complicaciones neurológicas y autoinmunes son bien raras y solo se han identificado en Polinesia.

Este arbovirus (es decir, virus polizón que usa artrópodos como vector de transmisión) puede provocar la defunción, aunque casi siempre como causa concomitante. No es la muerte lo que busca zika, al menos hasta este minuto de su biografía. Incluso, una de cada cuatro personas con picadura puede no desarrollar síntomas. Al parecer, zika solo busca su edén.

Así, en febrero de 2014 se reportó en Pascua un caso confirmado de transmisión autóctona local que coin-cidió con la presencia de los otros focos en el Pacifico. Estos brotes despejaron dudas sobre la potencialidad para diseminarse ese virus, el cual lucha con todas sus fuerzas por llegar a los territorios donde merodean los mosquitos Aedes, un grecismo ya familiar que significa “odioso”.

Zika llega a la tierra de Zico

En abril de 2015, el virólogo Gubio Soares aisló por primera vez el virus en un caso en Brasil, sin poder sospechar que una vertiginosa escalada epidémica se desataría sobre el Nuevo Mundo.

Al principio no alarmó, ya que los síntomas del virus son como los del dengue, pero por lo general mucho menos severos. Meses después, el país ya sumaba un millón y medio de pacientes.

Se sospechó que el origen del brote fue el aumento de visitantes extranjeros durante la Copa Mundial de Futbol de 2014, ligado a la gran población de los mosquitos vectores Aedes aegypti y Aedes albopictus en la región. Algunos medios sugirieron que pudo haber llegado mediante viajeros que asistieron a la visita del papa Francisco a Río de Janeiro en 2013. Ni una teoría ni otra. Solo es seguro que poco esfuerzo se ha hecho para erradicar los vectores.

Sí se corroboró, en cambio, la propagación desde octubre por Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana, Guyana, Paraguay, Surinam y Venezuela, y ya en noviembre se reportaron los primeros casos en El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.

Zika mantuvo en diciembre su ímpetu por Barbados, República Dominicana, Haití, Martinica, Guadalupe, Puerto Rico, San Martín e Islas Vírgenes Norteamericanas. A mediados de enero al fin fue emitida una primera alerta para México, donde ya se habían reportado los primeros casos en el penúltimo mes de 2015. Febrero comenzó incorporando a Jamaica a la nefasta lista.

A pesar de que las fuerzas armadas y la policía de la República Dominicana pusieron en marcha un operativo nacional para la fumigación y la limpieza, en particular en zonas fronterizas con Haití, no lograron evitar la recalada del virus. Algo tardó en llegar a Nicaragua, lo que permitió a las autoridades prepararse, acopiar reactivos y capacitar al personal para hacer diagnósticos.

Managua sabía cuán difícil era escapar, como mismo lo advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS) todo el continente excepto Canadá y Chile continental, países donde el Aedes aegypti no puede establecerse por razones estrictamente climáticas.
La OMS explicó que como la población de la región no se ha visto expuesta al virus antes de que emergiera en Brasil, ella carece de inmunidad. Esto permite que la enfermedad se extienda con mayor rapidez.

“Teniendo en cuenta que el año pasado hubo en América dos millones de casos de dengue, y que el mosquito que lo transmite es el mismo; usando modelos informáticos y teniendo en cuenta toda la incertidumbre con la que trabajamos, estimamos que podría haber entre tres y cuatro millones de infectados en 12 meses”, auguró Sylvan Aldighieri, experto de enfermedades infecciosas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Es motivo de preocupación, sobre todo dado el posible vínculo entre las infecciones durante el embarazo y los niños nacidos con microcefalia”, dijo Margaret Chan, directora de la OMS.

Microcefalia: Indicios “sugerentes y preocupantes”

Lo que aterra de zika es que parece ensañarse con los no nacidos.

A mediados de enero, el Instituto Carlos Chagas de Brasil divulgó un estudio en el que confirma que el zika consigue atravesar la placenta de las gestantes, lo que pone en riesgo al feto.

El Ministerio de Salud de ese país indicó haber registrado más de 4 mil casos sospechosos de microcefalia –en Colombia se calculan unos 500 y en Bolivia, cerca de 700– desde que comenzaron a investigar en octubre último.

Sin embargo, la presencia de la malformación se había confirmado en poco menos de 300 bebés y esos casos fueron reportados en más de 700 ciudades concentradas especialmente en el noreste, la zona más pobre del país.

Este defecto congénito, que puede ser causado por factores como infecciones, desnutrición o drogas, causa que los bebés tengan cabezas más pequeñas de lo normal (32 centímetros de circunferencia o menos) y problemas de desarrollo, y están expuestos a sufrir infecciones y trastornos genéticos. También puede provocar problemas cognitivos, deficiencias visuales, motoras y auditivas, o llegar a sufrir síndromes más graves.

Para las autoridades sanitarias, esa disparatada cifra de microcefalia se debe al virus zika. La OMS, en tanto, destacó que “el vínculo causal entre la infección por el virus en el embarazo y la microcefalia no se ha comprobado”, aunque los indicios existentes “son sugerentes y sumamente preocupantes”. Estados Unidos sugirió a las embarazadas que eviten viajar a las naciones con zika.

Coincidencia espacio-temporal

El virus puede estar provocando el síndrome de Guillain Barré, una enfermedad que ataca el sistema nervioso y puede producir parálisis. Al menos eso afirman muchos especialistas.

Este síndrome atenta contra las neuronas y debilita progresivamente los músculos, causando graves problemas de movilidad. Sin embargo, es tratable aunque en algunos casos puede ser grave. La muerte sobreviene apenas en cuatro por ciento de los pacientes.

Según la OMS, está ocurriendo una coincidencia “espacio-temporal” del zika y del síndrome de Guillain Barré y recomienda a los países afectados por el zika que aumenten la vigilancia de esta enfermedad autoinmune y otros síndromes neurológicos, como el síndrome Fisher, la encefalitis, la meningitis y la meningoencefalitis.

Zancudos y zancadas

La transmisión del zika, sabemos ya, ocurre mediante la picadura de mosquitos del género Aedes, principalmente el A. aegypti en regiones tropicales. También con otras especies como A. africanus, A. apicoargen-teus, A. furcifer, A. hensilli, A. luteocephalus, y A. vi-tattus. Durante el brote en Yap, en el Pacífico sur, el vector fue el mosquito A. hensilli, mientras que el A. polynesiensis fue el causante de la diseminación en la Polinesia Francesa en 2013.

El virus zika se puede transmitir a través de la sangre, aunque este es un mecanismo poco frecuente, pues en la mayoría de los casos sucede gracias a la picadura del mosquito transmisor. En cuanto a la transmisión de madre a hijo, durante el embarazo o el parto, “la evidencia también es limitada”, explica la OPS.

Otra posible opción sería el traspaso del virus a los bebés a través de la leche materna pero, de acuerdo con la OPS, “actualmente no existe evidencia” de esta forma de contagio.

Final con humo

El zika, ha llegado con viajeros contagiados a Estados Unidos, España, Austria, Dinamarca, Reino Unido e Italia. Expandido como pétalos hacia todos los puntos cardinales, obligó a la OMS a convocar un Comité de Emergencia que no tardó en calificar el brote como una “emergencia sanitaria pública internacional”, en tanto los especialistas ya lo habían calificado como un “fenómeno extraordinario”.

La última vez que la OMS declaró la emergencia global fue en agosto de 2014, a causa de la epidemia del ébola en África occidental. Previamente, lo había hecho por la gripe porcina (2009), así como por la propagación de la poliomielitis (2014).

La reciente declaración por parte del organismo internacional de salud conlleva implicaciones para la vida pública, más allá de las fronteras del país afectado, y obliga a la colaboración internacional para hacer frente a la contingencia sanitaria.

Podría servir entonces para recaudar dinero y recursos humanos de distintos gobiernos o entes internacionales a fin de combatir la epidemia, y de llamar la atención al tema para estimular las investigaciones científicas y hallar una vacuna o tratamiento.

Por ahora, investigadores del Instituto Pasteur de Guayana han secuenciado el genoma completo del virus. Según su análisis genético, el patógeno que se extiende por toda América está emparentado con el que castigó a varias islas del Pacífico en 2013 y 2014. Al año siguiente, aparecieron los primeros casos en Brasil. Un vistazo al árbol filogenético con un mapamundi en la mano, invita a dibujar la ruta que ha seguido zika o, mejor dicho, sus vectores, los mosquitos.

Mientras, los científicos tratan de entender mejor el intríngulis de este agente viral, que de benigno se convirtió en un villano.
Por ahora, los presidentes de Brasil y Estados Unidos, Dilma Rousseff y Barack Obama, respectivamente, acordaron trabajar juntos en desarrollo de una vacuna que detenga el zika. Pero los especialistas han adverti-do que sin importar lo rápido que actúe el mundo, no habrá un antígeno disponible durante años, por tanto hay que fumigar y evitar focos de vectores.

Compartir

Toni Pradas

 
Toni Pradas