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Publicado el 28 Septiembre, 2016 por Roxana Rodríguez en La bohemia
 
 

Habanarte 2016: Luces sobre la ciudad

A propósito de una cita cultural
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Pieza Welcome.

La pieza Welcome reveló las preocupaciones de una realidad abrumada por el vaivén de las circunstancias.

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Fotos: LEYVA BENÍTEZ      

Los telones del tercer Gran Festival de la Cultura Cubana Habanarte se descorrieron con una invitación de lujo, a cargo del colectivo antillano DanzAbierta que lidera la bailarina y coreógrafa ibera Susana Pous. Welcome, como se titula la obra, vino a ser la quinta creación del grupo luego de un largo tiempo sin estrenar. Llegó a la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, al igual que Programa Concierto de la compañía Malpaso, la joven agrupación dirigida por Osnel Delgado.

Pero el arte de los pasos y compases no solo movió seguidores hacia el monumental coliseo situado en el centro histórico capitalino. También los teatros Nacional, Mella y el Centro Cultural Bertold Brecht acogieron al Ballet Español de Cuba, las compañías Rosario Cárdenas y Banrrará, respectivamente.

Como en las citas precedentes, en este recién finalizado capítulo de Habanarte se volvió a insistir en el paradigma de integración de las artes, ese que germina de la verdadera y genuina cultura cubana, refrendado desde la edición primigenia en 2014.

Ellos siempre tienen algo que decir…

Ellos siempre tienen algo que decir…

Ahora en esta, lo más auténtico y valioso de la creación joven gozó de un puesto de privilegio en el festival que organiza el Ministerio de Cultura en coordinación con entidades e instituciones, cuya función esencial se centra en difundir, promover y concebir las artes habaneras. Amén de los esfuerzos de los organizadores el evento lució una programación balanceada y de elevada calidad destinada a los públicos nacional y foráneo; pero que pudiera ser superior en jornadas posteriores.

La avidez por anchar horizontes atrajo a los interesados a intercambiar experiencias, renovar y actualizar saberes sobre música, artes visuales, danza, a partir de un programa académico, impartido por destacados profesores de la Universidad de las Artes.

Sin límites de discursos, significados estéticos, expresiones simbólicas y estilos confluyeron distintas modalidades de las artes visuales en varios espacios de la urbe. La fotografía mostró prodigalidad en recursos estilísticos desde sendas exposiciones dispuestas en la Fototeca de Cuba: Retrospectiva, del fotógrafo José Agraz, y la colectiva Mensajero de Oshún.

La obra plástica de diversas generaciones de artistas antillanos estuvo muy bien representada con la muestra Fuerza y sangre: imaginarios de la bandera en el arte cubano que, para la ocasión, tomó los predios del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso tras su exhibición en el Pabellón Cuba hace solo unos meses atrás.

Presentaciones de la Nueva Trova.

Las presentaciones de la Nueva Trova son siempre invitaciones que no se deben rechazar.

Para los adeptos a las artes escénicas también hubo varios espacios, con un programa diseñado con el objetivo de satisfacer gustos y preferencias diversas, aunque se sintió la ausencia de algún que otro proyecto concebido especialmente para los más pequeños.

El juicio del Moncada, de Marta Rojas; Rebelión, de Héctor Quintero Travieso; Música popular bailable cubana. Letras y juicios de valor, de Liliana Casanella; fueron algunas de las presentaciones que marcaron el pulso literario capitalino junto a los espacios habituales Gracias a la vida, conducido por la escritora Lina de Feria, y Encuentro con, por Magda Resik.

La Semana de Cine Español cautivó a los cinéfilos con una muestra sugerente que incluyó dos filmes del actor ibero Mario Casas –de visita por estos días en La Habana-. Y del ámbito local se estrenó El acompañante. Sin embargo, a juicio de esta reportera Habanarte bien pudiera ser una tribuna ideal para exhibir muestras retrospectivas o temáticas del acervo audiovisual preservado a lo largo de la historia del cine cubano.

Sonoridades muchas veces poco favorecidas en los medios de comunicación como la trova, el jazz, el rock and roll, la música de concierto y electroacústica, y otras, congeniaron con notables alineaciones y solistas de ritmos populares ampliamente seguidos por la población. Una gran cita que enalteció por sobre todas las cosas a la música cubana.

Puppy y Eliades Ochoa

Hubo espacio para todas las generaciones, géneros y sonoridades.

Habanarte se erigió a modo de espacio para el solaz y el reencuentro con la energía que emana del arte y la creación cultural. Y por si fuera poco, se hizo coincidir con una de las jornadas de la Reunión de Expertos de Instituciones Culturales de la Celac. Al propio tiempo, sirvió de plataforma para el 2º Coloquio de Investigación Musical Ibermúsicas y el 1er Fórum de Música Internacional Primera Línea, adscrito al sistema de ferias Womex, un evento organizado en Europa, África y Asia desde 1994.

El comercio on line de la música digital, las oportunidades de la música cubana en la arena internacional, las perspectivas de las casas discográficas y los sectores en vivo antillanos, fueron algunos de los tópicos de reflexión y debate en un fórum que devino escenario de coincidencia e intercambio con notables figuras del universo sonoro a escala global, justo en el contexto del proceso de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Sin dudas este Habanarte evidenció la gran obra humana emanada de la enseñanza artística que, desde hace más de cinco décadas, legitima el proyecto social elegido por los habitantes de esta tierra caribeña. En tanto, demostró ser una plaza que precisa consolidarse todavía más; una asignatura pendiente en bien del arte y sus públicos.

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Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez