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Publicado el 16 Octubre, 2017 por Sahily Tabares en La bohemia
 
 

AQUÍ, LA TV

De fauna y valores humanitarios

Los medios audiovisuales han contribuido al desarrollo de la manera de contar historias; modifican el tiempo, el espacio, adiestran a los públicos en el manejo de estructuras y formas de narrar, muchas de ellas utilizadas en la literatura desde siglos pasados
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De fauna y valores humanitarios.

Esta serie colocó en la pantalla conflictos, situaciones, personajes-tipo, batallas, reveses, de una realidad-otra que motivó debates, generó vínculos e identificaciones con problemáticas de repercusión cultural. (Foto: i.ytimg.com).

Por SAHILY TABARES

Quizás, nada hay más codiciado que los secretos ajenos. La necesidad de escuchar relatos sustenta las posibilidades de dejar libre la imaginación y producir realidades inventadas que demandan todo tipo de emociones. Los medios audiovisuales han contribuido al desarrollo de la manera de contar historias; modifican el tiempo, el espacio, adiestran a los públicos en el manejo de estructuras y formas de narrar, muchas de ellas utilizadas en la literatura desde siglos pasados.

Todo texto audiovisual propone enigmas disímiles, complejidades que requieren juicios, valoraciones acuciosas. El consumo de la televisión, como parte de los nuevos modos de construcción y ejercicio de la ciudadanía, forma parte de un proceso de enseñanza-aprendizaje reflexivo, el cual no se aparta del sentido de entretenimiento.

La expresión artístico-estética y la comunicación asumen, en la TV, códigos, preceptos particulares, una textura propia que la diferencian del resto de los medios, pues su lenguaje emotivo indaga, profundiza, en lo cotidiano.

La serie Zoológico, con guion de Amílcar Salatti y Joel Infante, y la dirección general de Richard Abella, transmitida por Multivisión, los martes y jueves, a las 8:30 p.m., colocó en la pantalla conflictos, situaciones, personajes-tipo, batallas, reveses, de una realidad-otra que motivó debates, generó vínculos e identificaciones con problemáticas de repercusión cultural, teniendo en cuenta el concepto en su totalidad.

En el conglomerado de asuntos abordados en la serie de 45 capítulos, las relaciones entre Leonardo (Daniel Romero) y su madre, Cristina (Ismercy Salomón), las actuaciones de ambos, el curso que tomó el relato, constituyen motivos suficientes para meditar sobre la importancia de los vínculos entre padres e hijos, la lucha entre el bien y el mal, la marginalidad, el cumplimiento de la ley, los valores formativos de la familia.

Texto y contexto no pueden separarse, pero la connotación de estos personajes-tipo en la trama generó significados que merecen análisis pormenorizados de hechos, causas, consecuencias, caminos transitados.

Los trabajos creativos de Romero e Ismercy destacaron la prominencia de las acciones orgánicas en los respectivos personajes-tipo. Ambos demuestran que se puede reconstruir la complejidad de la emoción, aunque esta pertenece al mundo de lo invisible.

La decisión sobre el modo de comportarse, el juego con las expectativas, el dominio de los secretos, se lograron trabajando sobre elementos simples en apariencia, elocuentes por la trascendencia: una mirada, el silencio, la violencia, que logró ensanchar la distancia entre ellos, y, definitivamente, los separó.

De acuerdo con José Luis Brea: “El arte no es tanto oasis de paz como enardecido canto de guerra”. Desde el universo de lo que se dice y como se dice, las representaciones referidas ostentan un poder específico: alertan.

El pensamiento ejercitado con inteligencia favorece que aumente la capacidad del espectador para hacer efectivos sus cualidades, conocimientos, valores, planteamientos, soluciones de conflictos sociales.

Sobre fauna y valores humanitarios trató Zoológico. Algunas de las acciones subordinadas –mal llamadas subtramas– deberían retomarse en series, unitarios, cortos. La relación entre Leonardo y Cristina condiciona los cimientos de otros relatos. Aprovechar todas las oportunidades para revelar actitudes, aptitudes, valores positivos, es una de las mejores opciones que puede ofrecer la TV pública como reservorio de la construcción del sentido colectivo de la sociedad.

Recordemos que el arte asume el costado umbrío del ser, el que muestra de forma oblicua en acciones, diálogos, enfrentamientos, bandos en pugna.

El campo audiovisual está listo para concebir relatos incluyentes de sujetos, vivencias colectivas. Lo exige la diversidad de redes, tecnologías, pantallas, que no deben estar ajenas a las urgencias y posibilidades del paisaje cotidiano, preocupaciones, angustias, soledades, miedos, alegrías; esas que, en algún momento, usted sintió y las guarda como el más preciado secreto en la intimidad.

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Sahily Tabares

 
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