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Publicado el 3 Marzo, 2020 por Pastor Batista en La bohemia
 
 

PLÁSTICA CUBANA

Alicia vino con Nelson Domínguez a Ciego de Ávila

Y desde entonces, en dos céntricas galerías, el pincel se inclina en reverencia ante virtuoso torbellino que delinea la Prima Ballerina Assoluta sobre las tablas del tiempo
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Alicia vino con Nelson Domínguez a Ciego de Ávila.

En la apertura de la expo, Nelson intercambió con el pintor avileño Jesús Walfrido Calaña.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Tras su apertura, el pasado 28 de febrero, la Exposición Personal Mi amiga Alicia, especial y póstumo obsequio del pintor cubano Nelson Domínguez a la Prima Ballerina Assoluta del Ballet Nacional de Cuba, continúa atrayendo a personas de todas las edades en Ciego de Ávila.

Integrada por unas 60 obras, la muestra ocupa deferente espacio en las galerías Raúl Martínez y del Consejo Provincial de las Artes Plásticas, ubicadas en el céntrico bulevar de la Ciudad de los Portales.

Acceder a ellas deviene primer e irreversible paso para quedar atrapado entre los finos acordes de trazos que, por momentos, no se sabe si provienen de una mano, o del sonido de violines convertidos en esa sucesión de movimientos que alguien, quién sabe cuántos siglos atrás, definió sencillamente como baile.

Más allá del ejercicio de la imaginación, Nelson comentó que en cada una de esas obras Alicia Alonso había bailado en la palma de sus manos.

Alicia es danza, pintura, música, arte…

Con ese don, los ojos de Nelson captan y su pincel pone ante el espectador, para la posteridad, instantes de una Alicia que danza hasta en la quietud de esa vetusta butaca de madera donde, acaso pensativa, acaso aleteando entre las maravillas de su país, la vio o simplemente la imaginó, anciana pero niña aún, su amigo artista.

Alrededor de ocho semanas de permanencia, abrirán la posibilidad de ver a nuestra Alicia puntear sobre las tablas, conspirar con su silencio, tocarla a punta de pupila, tal y como han hecho miles de cubanos en más de una decena de provincias y como esperan hacer otros, antes de que la expo cierre su gira por todo el Archipiélago, antes de que el 2020 cierre sus telones.

“Mi amiga Alicia no es solo un guiño de complicidad entre la plástica y el baile, ni siquiera entre la protagonista y su retratista; es el ejercicio lúdico queriendo atrapar, entre tintas y trazos, el eterno y agónico romance entre la mariposa y la luz que quema sus alas…” dijo José Aurelio Paz Jiménez, Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida, durante la apertura de la muestra.

Y es, más allá de todo ejercicio de imaginación, lo que el propio Nelson comentaba esa noche, al afirmar que en cada una de esas obras Alicia Alonso había bailado en la palma de sus manos.

No es este el primer contacto del pintor con la mirada avileña. Como prolongación de otras exposiciones suyas en el territorio, los hospitales Doctor Antonio Luaces Iraola, de la cabecera provincial y Roberto Rodríguez, de Morón, sorprenden a médicos, enfermeros, técnicos, directivos, pacientes y visitantes, por medio de murales que, como la buena medicina, llevan también la cualidad de curar y de precaver, desde la axial tomografía del arte que nace para bien.

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Pastor Batista

 
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