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Publicado el 29 Noviembre, 2021 por Roxana Rodríguez en La bohemia
 
 

Iluminada obra martiana

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Iluminada obra martiana.

Por la exhaustividad y precisión de la información que contiene, deviene una interesante y necesaria fuente de consulta y referencia.

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Fotocopias: laedaddeorodejosemarti.com

Hace varias semanas, el libro -obsequiado por una amiga a los retoños adolescentes de esta reportera- levantó una polvareda de interrogantes, en tanto cautivaba por igual a todos los miembros de la familia. De pronto la nueva adquisición se convirtió en centro de una “querella fraternal” –más simpática que litigante– donde cada cual pugnó por un puesto privilegiado para concretar su instante de lectura.

La singular joya literaria se llama Las ilustraciones de La edad de Oro de José Martí; fue concebida por los cubanos Alejandro Herrera Moreno y Gretel Herrera Durán, quienes develan de forma amena y sencilla, sin renunciar al rigor científico, la faceta de editor gráfico del Apóstol, pocas veces revelada.

Aun cuando se conoce la precoz iniciación del maestro en el mundo editorial y periodístico con El Diablo Cojuelo, el primer acierto en este terreno durante la adolescencia, y en el decurso de la vida su presencia notable en más de una veintena de publicaciones del continente hasta consagrarse con el periódico Patria, los autores del título que nos ocupa vuelven a corroborar las aptitudes y experticia de Martí en esas funciones.

Pues precisamente él “fundó estilos e hizo de la profesión tribuna, confesionario y trinchera de ideas para legarnos una obra cuajada de elocuencia y erudición nunca superada”, tal como escribiera el doctor Alfredo Villalobos Jiménez, profesor de la Universidad de Costa Rica, en el artículo La misión del periodismo en José Martí.

Iluminada obra martiana

La portada de La Edad de Oro se inspiró en la pieza de bronce El espejo, del pintor, escultor e ilustrador francés Gustave Doré, cuya obra Martí estudió atentamente entre 1880 y 1882.

Quienes existimos y pensamos desde el universo editorial y periodístico entendemos cuán engorroso debió ser para el Apóstol asumir roles tan especializados, si se tiene en consideración que la revista solo contó con un reducidísimo equipo: él en calidad de redactor y el empresario brasileño Aaron da Costa Gómez, este último encargado más de la cuestión financiera que de la propiamente editorial.

Gretel Herrera Durán y Alejandro Herrera Moreno son  presidenta y vicepresidente, respectivamente, de la Fundación Cultural Enrique Loynaz, de Santo Domingo, dedicada a estudiar la obra del Héroe Nacional cubano.

En apenas poco más de 60 páginas, se exponen consideraciones todavía exploratorias sobre las fuentes gráficas que integran el extraordinario mensuario, creado para la niñez y adolescencia de nuestra América.

Iluminada obra martiana.

Las estampas que ilustran el poema Los zapaticos de rosa son del pintor galo Adrien Marie y pertenecen al libro Une Journée d´enfant.

Ardua y compleja fue la labor de los investigadores, al asumir una búsqueda exhaustiva en la extensa literatura de análisis y crítica sobre La Edad de Oro como publicación universal, cosmopolita, multitemática, pero con un reducido acervo de fuentes dedicadas a examinar sus láminas, infografías e iluminaciones en cuanto a artistas y procedencias. Tal empeño implicó la autenticación de las imágenes que le garantizaron a Martí alcanzar sus propósitos literarios y didácticos de modo simultáneo.

En Las ilustraciones de La Edad de Oro… se pone a disposición de los lectores datos curiosos y sugerentes acerca de las 90 ilustraciones que conformaron los cuatro números de la revista infantil, incluidas las viñetas y otros elementos decorativos.

Así el que lee el volumen se entera de primera mano sobre ciertos detalles relacionados con los nombres de los creadores y sus respectivas obras; los medios y fechas en que fueron publicadas, durante 1889 y previos a ese año; además del nivel de conocimiento del prócer cubano para generar criterios de selección acertados y coherentes que apuntalaran el texto a partir de una gráfica sugerente, plena de valores ideoestéticos.

Asimismo, el libro presenta las fuentes bibliográficas y los medios de la prensa ilustrada de España, Reino Unido, Francia y Norteamérica, en los cuales aparecieron pintores, ilustradores, dibujantes, grabadores, fotógrafos, cuyas creaciones realizadas con ajenos fines a los pretendidos por Martí en La Edad de Oro, le sirvieron a él para iluminar sus narraciones allí contenidas.

Iluminada obra martiana.

El pintor e ilustrador inglés Thomas Morten creó los dibujos empleados en el cuento Meñique, los cuales se concibieron originalmente para Los viajes de Gulliver, del irlandés Jonathan Swift.

El anhelo martiano de instruir a las más jóvenes generaciones, en pos del crecimiento cultural, mientras se regocija el espíritu, alcanzó en la revista excepcional cumbre, al construir un proceso comunicativo en perfecto equilibrio entre el texto y la imagen.

Al respecto, el ensayista, poeta, crítico y profesor universitario cubano Jorge R. Bermúdez plantea que la  aspiración de Martí con dicha publicación infantil “se cumple con un manejo de la palabra y de la imagen visual plenamente actualizados, que puso tanto a la nueva literatura para niños de nuestra América como al hecho editorial que la particulariza al mismo nivel de lo que entonces se hacía en este campo en las pocas naciones industrializadas de la época, como es lógico, a la vanguardia en el diseño y la edición de libros para niños y jóvenes desde las postrimerías del renacimiento europeo”.

Si bien es cierto que los autores de este libro abren importantes brechas para emprender investigaciones más profundas sobre el tema, Las ilustraciones de… dejan evidencia concreta de los colosales esfuerzos del Apóstol para mostrar a su público una obra genuina, repleta de originalidad y excelsitud gráfica.

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Roxana Rodríguez

 
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