La poética electiva de lo valedero

Grato y hermoso registro de las locomotoras y sus mecanismos ingeniosos, a partir de la mirada del fotógrafo suizo Peter Hubler, quien reconoce sentirse fascinado por Cuba y su gente de una manera especial 


Dinámicas que motivan constantes búsquedas novedosas y revisiones conceptuales lideran en el mundo contemporáneo. Cultores de diferentes manifestaciones artísticas acuden a disímiles recursos expresivos en acciones de inserción social como el eje de su labor. Lo patentiza la exposición Óxido del fotógrafo suizo Peter Hubler, en la galería Charles Chaplin, del habanero cine homónimo.

Deslumbra el cromatismo intenso captado por el artista del lente.

En 14 piezas captó el cromatismo intenso de varias locomotoras y sus mecanismos ingeniosos. Para él, “la belleza no es lo perfecto, sino lo que sabemos ver tras un proceso corrosivo activo. Soy ingeniero mecánico, aprendí la importancia del diseño técnico mediante una especialidad que entrena la visión y me permitió apreciar el equilibrio de las proporciones, los detalles, los diferentes matices del color.

“Para mí no existe lo trivial, lo feo. Cada objeto tiene su misterio propio. Me corresponde ‘atraparlo’ para dejar constancia de que estuvo ahí, cerca. No admito las distancias ni el olvido. Tal vez porque desde la adolescencia la fotografía siempre ha sido mi pasión y la actividad principal que realizo como pasatiempo”.

Observa sus propias imágenes captadas en La Habana y redescubre las emociones que le produjeron. Habla despacio, trata de apresar la intimidad de un antes y un después de su labor al oprimir el obturador de la cámara.

Según reconoce: “Los restauradores de las locomotoras me avisan cuando van a comenzar un trabajo y la fecha de término. En ese tránsito ocurren cambios en lo que llamo un camino para llegar a buen fin. Soy un espectador activo con mi cámara, pues esta me permite dejar constancia de lo ocurrido en esas diosas de metal”.

No le basta con registrar un detalle o la locomotora en contexto. “La observo una, otra vez, para evidenciar el impacto en el lugar mismo de su recepción pública”, precisa.

Lo motiva que las personas se sientan complacidas ante la muestra. “Observo sus rostros. A veces intercambian entre sí sobre la fuerza y la energía de algo inmóvil. No se explican cómo una locomotora de larga vida, pero envejecida por el tiempo, invita a seguir viaje”.

Fue sensible ante el detalle preciso.

Hubler es consciente de una urgente necesidad. “La fotografía merece una mayor socialización”. Apenas reflexiona brevemente antes de destacar: “Si décadas atrás, durante la etapa analógica, el arte fotográfico necesitaba del revelado y de la impresión en el cuarto oscuro haciendo uso de la química, ahora las tecnologías se imponen. No se concibe mostrar las imágenes sin ser debidamente trabajadas. Una ventaja es que los resultados hoy se pueden exhibir de forma digital proyectados o estampados en diversos soportes mediante impresoras que ofrecen altísima calidad”.

Los públicos admiran la belleza registrada con magisterio.

Ha recorrido varios países, entre ellos, Inglaterra, Canadá, Brasil, y Suiza, donde nació. No obstante, La Habana y Cuba lo cautivan de una manera especial.

“Disfruto su luz irrepetible. Vine por primera vez en 1996, pero no quería realizar un viaje turístico, sino conocer a la gente en su entorno. Quizás por esto me quedé para siempre. Nunca dejo de tomar fotos. Me inspiran los paisajes, los rostros, la naturaleza. El tema determina si tomo la imagen a color o en blanco y negro”, confiesa.

Piezas en contexto.

Hombre sensible, culto, despliega de manera consciente la poética electiva de lo valedero. Incluso, apresa la dulce levedad con que todo se va. Deja huellas y lo hace desde la escritura de imágenes inscritas en un paisaje urbano.

Sin ocultar su entusiasmo argumenta que toda fotografía se erige a partir de un fragmento de realidad.

“Luego viene la labor creativa con el correspondiente grado de artisticidad. Una obra puede tener tantas interpretaciones como públicos que la aprecien, pero cada definición debe poseer razones convincentes”.

Varias piezas dan fe de un hermoso proceso de corrosión activo.

Elogia el Proyecto Lente Artístico: “Me siento bien acogido. Participé en exposiciones en el hotel Habana Libre donde las fotos privilegiaron el patrimonio industrial y el patrimonio construido, dos vertientes que perpetúan riquezas de gran valor documental y relevancia estética. Nunca descanso, me hace bien compartir mi mirada y dejar constancia de ella”.


CRÉDITOS

Fotos. / Yasset Llerena

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Un comentario

  1. Peter Hubler es un fotógrafo con una sensibilidad elevada. Esta serie, Óxido, lo demuestra. Respetamos y agradecemos muchísimo sus series fotográficas que siempre nos sorprende e inspira. Felicidades Peter, y gracias por regalarnos tu extraordinaria mirada.

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