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Publicado el 7 Marzo, 2015 por Redacción Digital en Le contesta Bohemia
 
 

Caricia esencial

Todo ser humano necesita del contacto y el cariño de los otros. (depsicologia.com)

Todo ser humano necesita del contacto y el cariño de los otros. (depsicologia.com)

Cuando nos sentimos mal, el abrazo de un ser querido o de un buen amigo ayuda a levantar el ánimo. Un nuevo estudio de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Pensilvania (EE.UU.), afirma que no solo puede mejorar nuestro estado emocional sino que también puede protegernos contra los virus.

Se cree que el abrazo desempeña un papel protector para nuestro organismo, como en el caso del resfriado común; o sea, cuanto más nos abracemos, más protegidos estaremos contra las infecciones. Para llegar a esta conclusión, los expertos contaron con adultos sanos que respondieron un cuestionario diseñado para determinar el apoyo social que percibían; además, los participantes mantuvieron entrevistas con los investigadores, para discutir sus conflictos con los demás y los abrazos que habían recibido. Luego, los sujetos fueron expuestos a un virus del resfriado común y se evaluaron signos de infección-enfermedad.

De esta manera se descubrió que los que tuvieron mayor apoyo social ante discusiones o conflictos fueron menos propensos a la infección; asimismo, los abrazos eran responsables de alrededor de un tercio de este efecto protector, y a mayor cantidad de abrazos o sostén de familia-amigos los síntomas de malestar fueron menos severos.
“Hemos probado -explican los investigadores- que la percepción del apoyo social es igualmente eficaz para la protección de las infecciones debido a que nos protege de la susceptibilidad a la infección inducida por el estrés. De la misma forma, recibir abrazos podría en parte explicar esos sentimientos de apoyo y proteger a una persona contra la infección”.

El estudio, publicado en la revista Psychological Science, descubre que quizás aquellos que cuenten con un soporte beneficioso en la vida pueden andar más protegidos, incluso de los efectos psicológicos del estrés, la ansiedad, la depresión, componentes que sin duda nos hacen endebles ante disímiles enfermedades.

Sin embargo, hay personas que tienen dificultades para abrazar y ser abrazadas, tienen murallas y defensas que las protegen de la “vulnerabilidad” que puede hacer sentir un abrazo real, un contacto íntimo, donde poder estar por y para el otro.

Si nos centramos en nuestras experiencias, podríamos recordar ese último abrazo que recibimos y que ha llenado nuestro espacio, que nos ha prodigado tranquilidad, relajación, seguridad, amor y salud. En fin, a todas luces deviene felicidad y nos hace más abiertos a la vida.


Redacción Digital

 
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