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Publicado el 30 Noviembre, 2015 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Inconfundibles

Dos cachorros bullterrier

Dos cachorros bullterrier. (miqueridorex.com)

Por Yamila Berdayes

Conocidos por la singular forma de la cabeza, pequeños ojos triangulares, frente corta, tronco robusto, fuerte, musculoso, y pelo corto, el bull terrier o terrier inglés, es raza canina de la familia de los terrier. Explican veterinarios consultados, que el temperamento de estos perros se describe como activo, amante, divertido, gracioso; incluso aparecen en personajes de tiras cómicas, libros, películas y publicidad. Pero también, se les adjudica un pasado marcado por agresividad y lucha.

El origen de este can se relaciona con el inglés James Hinks, criador de perros -considerado “padre” de la raza-, que la presentó en la década de los años 50 del siglo XIX. Se cree que el británico pasó varios años cruzando al ya extinto English White Terrier con perros bull y terrier, en el intento de crear un ejemplar que estuviera capacitado para pelear y que además fuera hermoso. Con el tiempo y posiblemente mediante cruces del perdiguero de burgos (pointer español) y algunas gotas genéticas de los dálmatas, se obtuvo el bull terrier. Al decir de expertos, en principio, se concibieron los cruces para criar un buen perro de pelea -afición de aquellos tiempos, que lamentablemente aún aparece en ambientes marginales-, pero después de los buenos resultados obtenidos por algunos de esos ejemplares en certámenes de belleza canina, convenció y se pasó a acentuar los rasgos estéticos apreciables en la estirpe moderna, ahora menos tosca que los ancestros. El orgullo del criador británico fue una hembra totalmente blanca llamada Puss, que causó sensación por su elegancia en un concurso del año 1863.

Entre 1855 y 1868, Hinks fue el propietario de muchos de estos perros, y cabe anotar que no solo él contribuyó al desarrollo de la raza, sino también aquellas personas que compraron sus cachorros de color blanco, porque fue después del año 1900 que se tuvo un bull terrier coloreado. El legado del inglés es conocido mundialmente, sus hijos James II y Frederick lo continuaron, y su nieto, el hijo de James II, también lo cultivó hasta su muerte en 1977, quizá como manera de honrar el trabajo del abuelo y también por el amor inculcado en la exhibición y crianza de los perros.

A los bull terrier actuales se les atribuye buen carácter -claro, criándolos con la debida educación-, incluso al decir de entendidos, es difícil adivinar su pasado bravucón; sin embargo, todos conservan esa poderosa constitución que los hace inconfundibles. El estándar de la raza los describe equilibrados, obedeciendo órdenes, aunque obstinados, gentiles con las personas, con expresión de determinación e inteligencia, valientes, combativos, pero a su vez dulces, leales, activos, apegados a sus dueños y guardianes.

Su fuerza física se compara con su inteligencia, y los veterinarios recomiendan mantenerlos activos en cuerpo y mente, con tiempo para correr y hacer ejercicios. No es buena idea dejarlos solos durante mucho tiempo, porque si son presa de estrés o depresión, sus potentes mandíbulas pudieran hacer añicos cualquier cosa.

Según encuestas publicadas, la esperanza de vida de los bull terriers alcanza entre los 9 y 10 años de edad; se recomienda que los cachorros sean revisados para detectar posible sorderas y controlar su tendencia a desarrollar alergias de piel.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye