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Publicado el 18 Febrero, 2016 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Con artilugios

La reina consorte de Francia encaró desafíos de poder. Sugerencia de Denis Tamayo, de Artemisa A cargo de YAMILA BERDAYES

A cargo de Yamila Berdaye

Catalina de Médici, reina consorte de Francia.

Catalina de Médici, reina consorte de Francia. (Foto: pepe-pinturamadrid-pepe.blogspost.com).

Catalina de Médici (1519-1589) es oriunda de la nobleza italiana y con 14 años en 1533, contrajo matrimonio con Enrique II, rey de Francia, y se convirtió así en reina consorte de este país.

Apuntan fuentes especializadas que los primeros años de la florentina en la corte francesa fueron secundarios, se le excluyó de los asuntos de Estado. Sin embargo, después de la muerte de su esposo, pasó a dirigir el reino como regente, mientras sus hijos eran aún jóvenes para ejercer el gobierno real. Esto le concedió amplios poderes y llegó a manejar con mano dura y maquiavélica –al decir de algunos–, los designios de Francia, como eje central de la conflictiva Europa de aquellos tiempos.

Para mantener el mando Catalina se valió de todo y hasta se cree que no dudó en usar potentes venenos contra sus rivales o quizás, hacia quien se interpusiese en su camino. Entre las muertes que se le achacan –por tóxicos–, está la de su suegra, la reina Juana III de Albret, que a través de unos guantes que le regaló –por supuesto envenenados, y que la señora monarca se puso en las manos para después probar con un dedo crema de queso– ingirió una letal pócima. Parece que también trató de matar a su yerno, Enrique IV de Francia pero, según investigadores, aquí le falló el plan porque el libro de páginas envenenadas que le ofreció fue a parar a manos de su hijo, Carlos IX, quien lo leyó con deleite y entonces murió por error.

A propósito, se indica que Catalina era refinada en muchos terrenos, y por ejemplo, trajo de Italia la moda de los perfumes, por lo que varios reputados perfumistas viajaron a Francia y abrieron tienda en París. Por aquel entonces, la alquimia de los aromas estaba ligada a la de los venenos, y a ambas químicas se dedicaba Catalina. En la Europa del siglo XVI estaban en boga los tóxicos, se empleaban con frecuencia en asesinatos de políticos debido a lo difícil que era demostrar su empleo. En concreto, sobre la reina circuló el rumor de que difundió en Francia el misterioso “veneno de los Médici”.

También se sabe que la soberana transportó de su país la belladona –significa mujer bella en italiano–, una planta que se le adjudica la facultad de dilatar las pupilas y que contiene atropina, compuesto acelerador del ritmo cardiaco, que en altas dosis puede resultar mortal. En la corte se le conocía como aficionada a experimentar pócimas y antídotos con los condenados a muerte, y anotaba cuidadosamente los efectos.

Algunos historiadores la han excusado de culpa en cuanto a las peores decisiones de la corona francesa, y hay evidencias de crueldad en sus cartas. En la práctica, su autoridad estuvo siempre limitada por las guerras civiles. Por lo tanto, sus decisiones políticas pueden considerarse como intentos desesperados por mantener a la dinastía Valois (reinó entre los años 1328-1589, en tres períodos distintos) en el trono de Francia a toda costa, un intento de glorificar a una monarquía cuyo prestigio estaba en franca decadencia.

Los años de su regencia han sido llamados la era de Catalina de Médici y uno de sus biógrafos, Mark Strage, ha señalado que fue la mujer más poderosa del siglo XVI en Europa. Con 69 años, el 5 de enero de 1589 la reina murió.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye