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Publicado el 2 Marzo, 2016 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Nunca olvidan

Avispas que reconocen rostros y atacan a extraños, sugerencia de Yosniel Castillo, de Caimito, Artemisa

 

La diminuta avispa Liostenogaster flavolineata.

La Liostenogaster flavolineata, es una avispa diminuta. (Foto: muyinteresante.es).

Habitan algunos bosques tropicales del sudeste asiático, especialmente en Malasia y pertenecen a la especie Liostenogaster flavolineata. Según criterio científico, estás avispas tienen capacidad de memoria, logran retener el rostro de los miembros de su colonia, pero además, como otras avispas, estudian el olor del forastero, examinan visualmente su rostro pero atacan a individuos cuyos patrones faciales no reconocen. Un equipo de biólogos de la Universidad Queen Mary de Londres, también averiguó que estos insectos utilizan un doble sistema de identificación para saber si sus congéneres son bienvenidos a su hogar.

Cada nido puede albergar una familia de individuos emparentados entre sí, sin embargo, con frecuencia se encuentran decenas o cientos de estas estructuras muy cerca unas de otras, imitando una ciudad. Así, no es extraño que algunas avispas accedan a otro nido y depositen sus huevos. Según recoge y reafirma un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, los insectos residentes reaccionan agresivamente cuando no reconocen la cara de los visitantes, incluso antes de saber si por el olor es de uno de sus camaradas.

Avispas del papel. Su nombre científico es Polistes fuscatus

Las avispas del papel, Polistes fuscatus, se les conoce por su peculiar cara. (Foto: elmundo.es).

Por otra parte, investigadores estadounidenses explican que otra avispa, conocida como la de papel, Polistes fuscatus, es capaz también de aprender a reconocer los rasgos faciales de sus compañeras de colonia. El estudio aparece en la revista Science y dice: “[…] ser capaz de diferenciar las caras de manera eficiente es una ventaja para este tipo de avispas porque regula las interacciones sociales dentro del nido”. Hay otro dato interesante, la especie recuerda las caras por lo menos durante siete días, “[…] un período bastante largo en la vida de una avispa”. Lo que se desconoce aún es cuántas caras son capaces de recordar.

Se cree que para la avispa de papel el reconocimiento individual es esencial durante la primera parte de su ciclo de anidación, sobre todo cuando el número de reinas es reducido, porque lo utilizan para regular la interacción social, dominio y jerarquía, será la más dominante la encargada de la reproducción, aclaran los estudiosos y señalan que, aunque mamíferos y avispas presentan diferencias evidentes en los ojos y las estructuras nerviosas del cerebro, ambos grupos han evolucionado de forma independiente para desarrollar la capacidad de reconocer los rostros de otros individuos de su misma especie.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye