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Publicado el 3 Junio, 2016 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Famosos insectos

Saltamontes.

Con su insistente y melodioso canto, saltamontes y grillos machos, consiguen atraer a compañeras de su misma especie para aparearse. (Foto: yotube.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Se les considera bichos célebres porque sus cuerpos chirrían de manera peculiar. El nombre científico que les asiste viene del griego ortos, y pteron, alas, es decir, alas rectas, insectos similares con características comunes.

Se dividen en dos grupos o subórdenes; Ensifera, incluye grillos, esperanzas, chapulines verdes y Caelifera, que encierra saltamontes, langostas y chapulines.

Se reporta y describe la existencia de alrededor de 13 mil especies a nivel mundial, la mayoría de ellas tropicales, viven en hábitats diferentes como cuevas, ambientes acuáticos, glaciares, aunque se cree abundan en los pastizales. También hay especies criptozoicas o sea que viven en el humus, bajo piedras y troncos caídos.

De manera general, tienen cuerpo pequeño, de menos cinco centímetros, pero en algunos casos llegan a alcanzar 12 de largo, y se dividen en: cabeza, tórax, abdomen. La región de la cabecilla tiene antenas, ojos grandes y el aparato bucal masticador; del torax salen dos pares de alas traseras y las delanteras están engrosadas, ofreciendo cubierta a las delgadas de atrás, que además son membranosas y cuando no se usan, se repliegan hacia detrás. Muchos tienen alas reducidas o ausentes.

Pero también constan de tres pares de patas: frontal y medio, de tamaño módico, en ocasiones con espinas y posteriores más grandes, adaptadas para dar saltos. Tienen abdomen cilíndrico que abriga los órganos sexuales. A diferencia de moscas, escarabajos y mariposas, no tienen metamorfosis completa, no atraviesan la etapa de crisálida, pasan de huevo a ninfa, con aspecto de adulto y luego, con el tiempo, llegan al total crecimiento.

Disfrutan de hábitos diurno-nocturnos, son herbívoros, se alimentan de hojas, tallos, flores de plantas… también pueden ser depredadores (comen insectos). Habitualmente van en solitario, bajo determinadas condiciones. Asimismo, se reportan especies gregarias como Schistocerca gregaria, que llega a ser abundante y oscurece suelo y cielo cuando migra.

Ahora, en cuanto al popular sonido que los caracteriza, el típico cri-cri, cri-cri, que emiten, la Real Academia Española lo califica como retumbo y lo nombra grillar, pero también se le conoce como la estridulación, propio de los machos cuando tratan de atraer a las hembras o cuando frotan alas entre sí y patas traseras con alas posteriores. Cada especie produce un canto característico.

En cuanto a la interrogante de cómo evitan estas especies las colisiones, es importante saber que ellos como casi todos los animales tratan de evitar los objetos que se acercan con rapidez; ya que es posible encontrar un depredador u otro peligro para su integridad física. Su sistema nervioso tiene neuronas encargadas de detectar amenazas y señalar el momento de escapar. La LGMD (del inglés lobula giant movement detector) es una neurona que responde de forma selectiva a objetos que se aproximan al ojo de grillos y saltamontes.

Muchas investigaciones científicas tratan de traducir el funcionamiento de dicho nervio a un algoritmo; quizá, con la culminación de los estudios, se logre desafiar con atención biológica el modo en que actúan estas neuronas para diferenciar los distintos estímulos visuales y reaccionar por supuesto ante posibles encontronazos.

Una característica común de las LGMD es que reciben información de todo el campo visual y el ruido que emiten estos bichos, se entiende como modificaciones no deseadas de la señal original, es ubicuo e inevitable; sin embargo, la fiabilidad con que se lleva a cabo el comportamiento de estos insectos, evidencia que su sistema nervioso está diseñado para manejar sonidos.

El equipo que se encarga de las indagaciones en el Instituto de Investigación en Cerebro, Cognición y Conducta de la Universidad de Barcelona, desarrolla un modelo computacional en el que se asume que cada una de las señales de entrada está contaminada por ruido y que tiene un umbral de respuesta que debe ser superado para provocar una reacción nerviosa. Argumentan, además, que una cantidad adecuada de ruido puede ayudar a que señales indetectables, se superen y se inicie la respuesta de las neuronas.

De esta manera, el silbido de grillos, saltamontes u otras especies similares, se utiliza de manera constructiva, para el cálculo de la respuesta sensible, adecuada, ante los mencionados posibles choques. El modelo, que publica la revista PLOS Computional Biology, se aplica a un algoritmo que detecta objetos que se aproximan y los distingue del resto de cuerpos que entran en el campo visual de estos insectos, y transforma secuencias de imágenes en variables ópticas como: el tamaño angular de un objeto proyectado en la retina del observador y la tasa de cambio del tamaño angular, es decir, la velocidad con que se mueve el objeto por la retina.

La notación va a permitir detectar objetos en movimiento a partir de imágenes, vídeos, y la buena noticia es que quizá pueda ser herramienta futura a utilizar en la conducción automática de vehículos o aviones.

Interesante es que estos insectos se pueden comer. Por ejemplo, en México, es una práctica desde tiempos prehistóricos hasta la actualidad. Se hierven en agua con sal y luego se tuestan o fríen, dicen: ¡saben deliciosos!, y además se les adjudica el ostentar gran cantidad de proteínas y pocas grasas.

También, a lo largo de la historia, grillos y saltamontes, han sido personajes famosos, de radio, televisión, literatura, cine, por ejemplo, la aventura mexicana Cri Cri, el grillito cantor o el clásico cuento Pinocho, donde el muñeco tiene como conciencia a un grillo parlante.

En fin, son especies de bichos gloriosos, trascendentales en los ecosistemas, importantes plagas agrícolas, que mantienen bajo control poblaciones de hierbas, malezas y otras plantas, evitando plagas. Entonces, si te encuentras con uno de estos animalitos, no lo maltrates, disfrútalo y regocíjate con el hermoso sonido que emana de sus cuerpos.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye