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Publicado el 6 Julio, 2016 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Ejercicio saludable

Bailar protege el cerebro, curiosa e interesante propuesta de Deysi Benítez, de La Habana
El baile en niños es instrumento pedagógico.

El baile en niños es instrumento pedagógico, desarrolla memoria, oído musical y expresión corporal. (Foto: nosbi.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Explican médicos que se baila cuando el cuerpo es capaz de sincronizar el ritmo de la música y el cerebro puede organizar movimientos, o sea, indicar cómo y cuándo movernos.

Contamos con diferentes mecanismos neuronales relacionados con el baile: por ejemplo, cuando nos meneamos, empleamos neuronas y sustancias químicas del cuerpo que controlan músculos comprometidos con articulaciones de movimiento y equilibrio. Por su parte el sistema nervioso también activa otro grupo de músculos que trabajan juntos, para lograr amplios rangos de balanceos y demostrar, tal vez, las dotes de bailarines que poseemos.

A juicio de investigadores, movimientos como bailes con coreografía marcada, se originan en la corteza motora, que está comprometida en la planificación, control y ejecución del movimiento, entonces las señales que recibimos, van a viajar a través de 20 millones de fibras nerviosas de la médula espinal para responder al perfil determinado.

De manera curiosa, si el movimiento que se concibe es pequeño, recibirá más dedicación de la referida corteza motora o somatosensorial, región media del cerebro, que tiene credencial y clave en la coordinación ojo-mano.

Por otra parte, los ganglios basales -grupo de células cerebrales- se van a comunicar con otras regiones del órgano pensante para coordinar sin problemas los movimientos. En fin, es un complejo engranaje mental que se traduce como señales neuronales convertidas en pinceladas de baile y que truecan cada uno de nuestros movimientos en acción real.

Para los neurocientíficos, la acción de bailar favorece la función cerebral en variedad de niveles; por un lado, la memoria muscular asimila cómo llevar a cabo un bailoteo sin tener que pensar en pasos a ejecutar y los movimientos encajan a fondo en el cerebro, es como una especie de taquigrafía entre lo que se piensa y lo que se hace: memorizamos cómo realizar cosas de forma eficiente, sin esfuerzo consciente.

Bailar te llena de alegrías.

Bailar es bueno para la salud, mejora cuerpo, mente y te llena de alegrías. (Foto: mejorconsalud.com).

Asimismo, cuando la memoria muscular es incapaz de distinguir si nos equivocamos o no al hacer un paso, algunos estudios plantean que las endorfinas que se liberan después de realizar los movimientos correctos bailando, hacen que el cerebro lo almacene de forma adecuada, para reconfigurar continuamente las vías neuronales del cerebro. A la sazón, las células de la memoria muscular se activan y evidencias científicas sugieren que los cambios que se producen en la materia gris pueden conducir a transformar capacidades.

Bailar es buen ejercicio, integra varias ocupaciones del cerebro implicadas en la cinestesia –que estudia el movimiento humano–, por eso, si seguimos un ritmo y lo vivimos con emoción positiva, la conectividad del órgano pensante, sin duda, aumenta.

Según una investigación publicada en la revista New England Journal of Medicine, moverse consigue prevenir enfermedades neurodegenerativas y aumenta la agudeza mental a todas las edades. Practicar baile puede reducir la aparición de demencias, por ejemplo, del tipo Alzheimer. Sin titubeos, danzar obliga al órgano pensante a recolocar regularmente sus vías nerviosas, especialmente en regiones que implican función ejecutiva como memoria a largo plazo y reconocimiento espacial.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye