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Publicado el 21 Octubre, 2016 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Sin descuidos

Dentadura sana, sinónimo de salud, propuesta de Josan Alpízar, de Cienfuegos
Cepilla tus dientes, al menos durante dos minutos.

Cepilla tus dientes, al menos durante dos minutos. (Foto: cloudfront.net).

Estudios recientes indican que una dentadura saludable ahuyenta dolencias. Investigaciones científicas realizadas en Reino Unido, España, Brasil y publicadas en los últimos cinco años, refieren ejemplos de jugadores de fútbol profesional, que no se ocuparon de su salud dental como lo hacían de rodillas, cuádriceps y se hicieron propensos a más lesiones, incluso bajaron rendimientos.

En última pesquisa –año 2015– la University College de Londres muestra que la mayoría de los atletas padecen problemas bucodentales como caries y erosión. Además, los mismos jugadores reconocen sentirse molestos con su boca y algunos reafirman la hipótesis de que les perjudica en entrenamientos-partidos.

Por ejemplo –refiriéndose de nuevo a jugadores de fútbol– un artículo sobre salud bucodental arrojó que estos atletas podían tener más o menos, alrededor de dos caries activas cada uno. Por otra parte, en seguimientos de plantilla a equipos deportivos y después de examinar lesiones, traumatismos, higiene dental, problemas de encías, más datos e información del equipo médico de los conjuntos, la conclusión a la que se arriba es interesante: los jugadores con peor salud en sus dientes, son los que atesoran mayor probabilidad de lesiones. Al parecer, cuando se produce una infección en la boca, se segregan una serie de mediadores químicos que, a través de la sangre, pueden llegar a los músculos, debilitándolos.

En general, los deportistas de alto rendimiento son considerados grupo con índice elevado de caries, porque consumen carbohidratos ricos en azúcares, barritas energizantes, bebidas con azúcar, pero además el ejercicio seca la boca, apaga la saliva, que es fluido protector de dientes y que evita caries. Una boca insana puede tener gran impacto en el rendimiento deportivo, concluyen estomatólogos.

También se comprueba que muchos jugadores, sufren bruxismo o rechinan los dientes mientras duermen, quizá por estrés, igualmente algunos tienen dientes mal alineados, que puede ocasionar dificultades respiratorias.

Los dentistas explican y lo documentan científicamente, que enfermedades orales, sobre todo en encías, pueden inducir problemas de salud en el resto del organismo, trastornos del equilibrio, lesiones musculares, dolores de cabeza, calambres, e incluso agravan enfermedades como diabetes y aumentan el riesgo de cardiopatías.

Sin embargo, al parecer, no se está muy consciente de los riesgos que ocasionan los problemas estomatológicos. Según datos recientes de salud bucodental, son pocas las personas que visitan regularmente el dentista. De cualquier manera, a juicio de los especialistas es buena noticia saber que “en general, hemos mejorado bastante de un tiempo a esta parte. A nuestros padres les insistían en que se cepillaran los zapatos y a nosotros ya nos dijeron que era importante lavarse los dientes. E incluso hemos introducido… hilo dental”.

La salud bucodental tiene mucho que ver con bacterias de la boca, que suman más de setecientas especies diferentes, en un mililitro de saliva se cree viven muchos microorganismos, que en su mayoría ayudan a degradar la comida; pero otros, si proliferan transportan problemas de salud y desequilibrio de la microbiota bucal. Uno de los microorganismos que hay que mantener a límite es el Streptococcus mutans, bacteria causante de caries.

Uso del hilo dental.

El uso de hilo dental limpia las superficies entre dientes. (Foto: uccdn.com).

Ante la interrogante, cómo se mantiene en armonía la microbiota bucal, es importante saber lo necesario de la buena higiene y evitar factores de riesgo, como entrar en contacto con bacterias patógenas. Pero las medidas deben tomarse desde la gestación: si la embarazada tiene una carga bacteriana elevada, es probable que parte de esos microbios pasen a la boca del hijo, provocando inconvenientes.

¡Atención! Los microbios se pueden transmitir por la saliva. Las parejas comparten microbiomas bucales parecidas, en cada beso se intercambian bacterias; si algunas de ellas son indeseables, pueden contagiar caries.

Otra cosa, la dieta, y sobre todo comer azúcar, es quid que altera la microbiota oral, y no solo cuenta el endulce del café o las chucherías, sino también refrescos, jugos industriales, pan, pasta, cátchup, entre otros. El azúcar altera el colágeno y acidifica el entorno, afecta a los dientes, erosiona el esmalte y los deja sin protección ante gérmenes de caries.

A pesar de lo dicho y como se cita antes, la saliva es protector fundamental, está colmada de iones de fosfato, calcio, flúor, que remineralizan las superficies del esmalte que el ácido ataca. No obstante, pro-contras, hay que saber que la producción de saliva no siempre es igual, hay momentos de la vida –como cuando nos hacemos mayores– que disminuye y por eso los ancianos son otro grupo de riesgo en enfermedades bucodentales.

Por otra parte, si la comunidad de microorganismos se desequilibra y proliferan microbios patógenos, pueden aparecer igualmente caries o la enfermedad periodontal y aunque algunos piensen que las caries son solo huequitos que aparecen en los dientes, el problema comienza con la desmineralización de la pieza dental o diente, que va quedando sin capa protectora, por suerte, se puede revertir, enfatizan los médicos: “Podemos controlar y evitar los factores patológicos de cada paciente y potenciar aquellos que nos ayudan a tener unos dientes y una microbiota compatible con una buena salud oral”.

La enfermedad periodontal es complicada; infecciosa, inflamatoria, crónica, destruye tejidos de soporte en los dientes. La primera fase es la gingivitis, o sea, inflamación de las encías, que es reversible, cuando se logran eliminar microbios nocivos o se tiene buena limpieza bucal. Ahora bien, en algunos casos se evoluciona a la periodontitis y se produce pérdida de hueso. Hay unas bacterias que afectan directamente al esmalte; y otras que colonizan el espacio entre encía-diente, destruyen hueso, los diente comienzan a moverse y se pueden perder, afirman especialistas.

En cualquier caso, lo importante es la detección precoz. Las primeras fases hacen posible un tratamiento y la no perdida de dientes. Pero si se diagnostica en período avanzado, con frecuencia no se puede conservar la dentadura. Una primera pista de que podemos tener periodontitis es que nos sangren las encías con frecuencia.

Este padecimiento tiene consecuencia sistémica y puede ser grave: la presencia de cantidad de microorganismos infecciosos bajo la encía puede hacer que pasen a la sangre e invadan diferentes tejidos y órganos. De hecho, una mala salud bucodental se ha relacionado con un aumento del riesgo de parto prematuro. Dicen doctores: “Empezamos a encontrar muchos microorganismos presentes en el sarro en órganos distantes que tienen algún problema de salud. Y vemos que cuando eliminamos esos microorganismos, disminuye la prevalencia de esa enfermedad”.

En cuanto a implantes o dientes postizos, todos los especialistas concuerdan que se debe recurrir a ellos cuando han fallado otros métodos, porque a todas luces, el mejor material para la boca es nuestro propio diente, es el más biocompatible y además tiene la particularidad de que se une a la encía de forma perfecta protegiendo la entrada de bacterias. Al contrario de lo que se suele pensar, las dentaduras postizas, no son para toda la vida y tienen riesgos asociados como la periimplantitis, “una enfermedad que implica una pérdida de hueso por infección alrededor del implante”.

Cuidar los dientes, también te ayudará a tener una larga y sana vida. Insistir en un buen aseo bucal, comer sano y visitar al dentista con periodicidad es prioridad total.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye