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Publicado el 30 enero, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Tatuajes: práctica antigua

Acerca de algunas curiosidades científicas sobre tatuajes, pregunta Yasmani León, de Sancti Spirítus
El tatuaje no debe tomarse a la ligera.

Tatuarse, decisión personal que no debe tomarse a la ligera. (Foto: static.ellahoy.es).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Tatuarse, es experiencia vieja, por ejemplo, hay reportes de diseños en piel, del año 3300 a.n.e., de la momia Ötzi, hombre que vivió en este período y que se le adosan calificativos modernos como: hombre de Similaun o Hauslabjoch.

Según, noticias científicas, su cuerpo contaba con alrededor de 61 tatuajes: muñeca izquierda, dos en zona lumbar, cinco en pierna derecha, dos en izquierda. Eran como pequeños grupos de tres o cuatro rayas paralelas, sin forma de dibujo reconocible.

Utilizando rayos X, se ha determinado que Ötzi pudo haber sufrido artritis en las zonas tatuadas, y se especula también que las marcas podrían haber sido realizadas por función mágico-curativa, quizá como suerte de acupuntura.

La momia fue descubierta en septiembre del año 1991 por alpinistas alemanes, en los Alpes de Ötztal, frontera entre Austria e Italia. Es la más antigua de Europa y su cuerpo-pertenencias, son expuestos en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur de Bolzano, Italia. Se cree que la causa de la momificación del cadáver pudo haber sido el frío, siempre extremo y perpetuo en la región donde ocurrió el fallecimiento.

Por otra parte, se conoce, que el empresario y prolífico inventor estadounidense Thomas Alva Edison (1847-1931), patentó más de mil inventos, contribuyendo a proporcionar en Estados Unidos e Europa, perfiles tecnológicos del mundo contemporáneo: industrias eléctricas, sistema telefónico viable, fonógrafo, películas y entre sus muchas patentes se encuentra la de una máquina ideada para el trabajo de oficinistas y que acabó convirtiéndose en famosa aguja de tatuadores.

Para tatuar, es necesario tener conocimientos básicos sobre fisiología de la piel, porque el mayor órgano del cuerpo humano tiende a renovarse cada cierto tiempo, pudiendo llevarse así el dibujo hecho, sino se hace de manera adecuada. Los tatuadores tienen que introducir tinta en la dermis, capa que por ser profunda, se protege del descamamiento y deterioro de los agentes externos, como pudiera ser: la luz del sol.

No obstante -al decir de especialistas- esto no salva a los pigmentos del ataque del sistema inmune, que interpreta el tatuaje como una herida y envía hasta allí un destacamento de glóbulos blancos. Felizmente y aunque estos soldados degradan parte del tejido teñido, las moléculas de pigmento son grandes para ser retiradas totalmente, por lo que un tatuaje subsistirá en su sitio, afectado tal vez, por poco más que una leve inflamación.

Y aunque la historia de la humanidad ha asociado los dibujos en piel con arquetipos duros: maleantes, presidiarios, personas rebeldes o estrellas de rock, nuestro siglo renueva esta impronta y los tatuajes se van convirtiendo en sector floreciente de la industria estética. Los motivos que pueden llevar a una persona a hacerlo pueden ser tan variados como también las razones que a veces llevan el lamentar llevarlos.

Lo cierto es que es práctica común, para hombres y mujeres de cualquier edad, hábito que al parecer no pasará de moda.

De esta manera los estudios científicos se unen a las maneras de marcar la tez, para analizar por ejemplo las ventajas que pudiera poseer la práctica y por cierto, las tiene, en lo físico-psicológico.

Estudios recientes -universidad de Alabama- indican que la primera vez que nos tatuamos, nuestras defensas se ponen en guardia sobre todo ante la tinta que de cierta manera invade el organismo, pero si lo hacemos en otra oportunidad, entonces nuestra protección se reforzará, como si se tratara de una vacuna.

Por otro lado, hay otra investigación de la universidad de Texas que evalúa la correlación existente entre el número de tatuajes y el nivel de autoestima, sobre todo en mujeres y aunque pueda parecer que no tiene nada que ver, lo cierto es que la asociación resultó ser clara.

Momia Ötzi.

Momia Ötzi. (Foto: es.wikipedia.org).

También se opina, que si te tatúas en una ocasión, te vuelven las ganas de hacerlo y en algunos casos se puede llegar a la adicción. En principio, si se hace hábito que va a interferir con el desarrollo normal de la vida, hay que ocuparse y preocuparse.

Explican médicos, que más allá de connotaciones personales, del mismo modo que ocurre con otras adicciones, la culpa de que algunas personas se enganchen a los tatuajes la tiene la liberación de endorfinas, sustancia producida por la glándula pituitaria y el hipotálamo, que actúa sobre los sistemas de recompensa del cerebro, produciendo una sensación de placer, igual que la adhesión por otros compuestos como cigarros o alcohol.

Caprichos de juventud, nombres de exparejas y un largo etcétera se graban en la piel de las personas. También, se reportan casos en los que se quisiera retroceder en el tiempo y eliminar el tatuaje que se lleva, pero como el tema de volver atrás en el tiempo todavía tiene unos cuantos asuntos que pulir, por el momento se habla del uso de una nueva tinta diseñada para ser eliminada después de un año, debido a que las moléculas de pigmento, mucho más pequeñas que las convencionales, pueden ser capturadas fácilmente por las células del sistema inmune, que acabarán con ellas. De cualquier manera, valga saber que tener la oportunidad de arrepentirse del grabado de la piel en un período determinado y poder solucionarlo, es cosa de suerte.

Asimismo, se conoce que las tintas se dispersarán con el tiempo y el dibujo original se va alterando. El profesor Ian Eames, del University College de Londres, ha creado un modelo matemático que permite, por primera vez, simular los cambios que sufre un tatuaje a través de los años.

Pero, si por el contrario estás seguro y feliz con el tatuaje que llevas, entonces, ¡disfrútalo! En nuestro país contamos además, con la galería La Marca, en la Habana Vieja, que propone la decoración del cuerpo desde la identidad y propósitos de cada persona, una propuesta de renovación constante. Aquí, se hace del tatuaje cubano un sello; que sirve a la vez como financiamiento para actividades comunitarias y socioculturales.

Tatuaje, no es solo asunto epidérmico. Cada trazo, diseño, es suerte de compromiso, de credo, porque de no ser así, cómo podríamos entonces apropiarnos de la elección de dibujar en nuestro cuerpo algo que nos acompañará por siempre. Coexistir como tapiz vivo, latir mientras se da meneo a una mariposa, salamandra, isla, héroe, implica en cualquier caso una decisión personal de respeto, pero que no se debe tomar a la ligera.

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Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye