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Publicado el 16 Febrero, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

¡Encantar!

Estudios recientes desafían la creencia popular de que el atractivo personal es valía constante, propuesta de Yailen Estopiñan, de Cienfuegos
Los científicos afirman, que el atractivo puede ser una cualidad cambiante.

Los científicos afirman, que el atractivo puede ser una cualidad cambiante. (Foto: blogspot.com).

A  cargo de YAMILA BERDAYE

De qué depende que seamos más o menos atractivos. Siguiendo ese adagio de: nunca juzgues un libro por su cubierta, cuando se habla de encanto, dice, según un estudio llevado a cabo por la Universidad Royal Holloway, Londres, Reino Unido, que nos consideraremos crecidamente o no atractivos, dependiendo de lo seductores que sean también nuestras compañías o amigos.

Y ante la interrogante de si el atractivo es constante, la reflexión popular sentencia un sí, argumentando que si lo eres te acompañará siempre.  Sin embargo, la investigación echa por tierra esa creencia y demuestra que el acápite puede fluctuar en dependencia de las personas que nos rodean.

Los científicos llegan a tal conclusión cuando examinan a un grupo de individuos que miran imágenes de rostros calificados como atractivos y otros semblantes con fisonomías no tan llamativas. Entonces, el hecho de valorar caras menos agraciadas, llevó a los participantes a evaluar de bien nuevos perfiles agradables.

Explican los investigadores: “La presencia de una cara menos atrayente no solo aumenta el atractivo de una sola persona, sino que en realidad provoca que las diferencias entre las más atractivas y las menos sean más obvias y los observadores separan estos contrastes, lo que hace su juicio aún más particular”. En resumen, los hallazgos apuntan que si una persona está con amigos que, por lo general, son percibidos como más atrayentes, se verá menos encantadora de lo que se espera.

No es sorpresa que seamos juzgados a través de los que nos rodean, además aseguran los entendidos que vivimos en un mundo obsesionado y pendiente de la belleza y el llamativo, pero el cómo podemos medir y entender estos conceptos es aún un área gris o dudosa, en el que para gustos se han hecho colores, como reza el refrán.


Yamila Berdaye

 
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