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Publicado el 17 marzo, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Contra la adversidad

Acerca de la resiliencia o capacidad de los seres humanos para superar períodos de dolor emocional y situaciones hostiles, pregunta Marisol Arteaga, de Caimito
Todos podemos ser resilientes en la medida que lo decidamos.

Todos podemos ser resilientes en la medida que lo decidamos. (argenticias.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

El concepto fue divulgado por el psiquiatra, psicoanalista, neurólogo, y etólogo francés, Boris Cyrulnik, que a su vez lo extrajo de algunos escritos del psicoanalista inglés John Bowlby. Un término tomado de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse, para luego recuperar su forma original.

De esta manera, cuando un sujeto o grupo es capaz de superar algún obstáculo, también se dice: tiene una resiliencia adecuada, o sea, puede sobreponerse a contratiempos e incluso igualmente podría resultar endurecido por estos.

La condición es abordada por la psicología y se centra fundamentalmente en las capacidades, valores, atributos positivos de las personas. Se corresponde más o menos con la entereza más allá de la resistencia y con el sobreponerse a lo adverso.

Desde la neurociencia, se cree que si eres más resiliente tienes mayor equilibrio emocional frente a situaciones de estrés y puedes soportar mejor las presiones, lo que entrega sensación de control, frente acontecimientos y engrandecimiento de capacidades para afrontar desafíos.

La resiliencia –al decir de entendidos– es certeza de los individuos o equipos para superar impedimentos de manera exitosa, sin pensar en derrotas, a pesar de los contratiempos, y trae además aparejado comportamientos ejemplares, destacables, en las situaciones de dilema, con resultados auténticos.

Se explica también que se prueba fundamentalmente en circunstancias muy fuertes, por ejemplo: pérdida inesperada de un ser querido, maltrato, abuso psíquico o físico, prolongadas enfermedades temporales, abandono afectivo, fracaso, catástrofes naturales y pobrezas extremas. Se habla también de resiliencia en niños víctimas de maltratos.

El ser resiliente no significa ser extraordinario, es parte de todas las personas, la tarea consiste en poder desarrollarla con actitud y firmeza necesarias. Hay variedades de test que intentan medir esta cualidad, pero en el 1er Congreso Mundial de Resiliencia –realizado en París, febrero de 2012– quedó claro que ella tiene pilares con los que se nace y hacen que se alcance el bienestar, de ahí que sean instrumentos confiables: autonomía, afrontamiento, autoestima, conciencia, responsabilidad, esperanza-optimismo, sociabilidad inteligente, tolerancia a la frustración.

El Instituto Internacional de Investigación para el Desarrollo es la primera organización en Latinoamérica que investiga y ofrece programas, científicamente probados, relativos a la formación de esta capacidad en empresas, escuelas, familias, parejas, personas de la tercera edad, programas contra adicciones, deportistas y público en general. Con el Test IAR, desde 2014, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo promueve la erradicación de la pobreza y corrobora la existencia de resiliencia en diferentes niveles.

Entonces, se pueden tener emociones intensas, sin miedos, ni huidas, pero al mismo tiempo hay que saber cuándo evitarlas y sobre todo, centrar la mente en distracciones, o sea, tomarse tiempo para descansar, recuperar fuerzas. El saber lo que puede exigirse le hará dueño absoluto de esta capacidad.

A la sazón, argumentan los estudiosos del tema que es muy importante educar desde la infancia de manera responsable, insistiendo en que los niños sean fuertes ante la adversidad, enseñarles a ser enérgicos frente a las contrariedades que se les presenten, para que crezcan preparados y fortalecidos ante la vida.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye