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Publicado el 28 Abril, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

¡Disculpa!

 

Pedir disculpas es reconocer que fallamos y queremos cambiar. (ueom.com)

Hablar de equivocaciones, resulta la mayoría de las veces engorroso y si por casualidad lo omitimos, vamos en la búsqueda de torpes intentos, o sea, ofreciendo alguna disculpa sin reconocer auténticas verdades, y sin poder suavizar la realidad. Pedir perdón o dar razones, puede ser muy incómodo, porque no nos gusta fallar.

En la columna de un diario, la escritora Jane Brody destaca la manera en que una disculpa es ineficaz: al usar la palabra pero, y ejemplifica así: “Lo siento, pero…”.

Otros investigadores apuntan: ofrecer una disculpa es una admisión de culpa que, sin duda, deja a las personas sensibles y agregar un pero, entonces, es excusa que contradice la sinceridad del mensaje original. Las mejores disculpas son cortas y no incluyen explicaciones que puedan deshacerse.

Según estudios del tema realizados en el año 2014, una disculpa bien ejecutada requiere que el transgresor deje claro que entiende lo que hizo mal, asuma responsabilidad plena, brinde un plan para arreglar las cosas y prometa una mejora futura.

En otro extremo del espectro, un perdón ineficaz tendrá justificaciones o excusas, minimizará la gravedad de la mala conducta, o en el peor de los casos culpará a otra persona.

Dicen entendidos del Colegio Fisher de Negocios de la Universidad Estatal de Ohio, EE.UU., que hay claves para pedir disculpas si de verdad es de nuestro interés; por ejemplo, elaborarla con amplitud, sentirla de verdad. Pero además, es importante dejar a un lado el prejuicio que identifica pedir perdón como síntoma de debilidad. Igualmente, recomiendan que debe darse cara a cara, mirando directamente a los ojos, con expresión de adecuada sinceridad y enfatizan como fundamental: reconocer autoría, que es igual a admitir equivocación, demostrar arrepentimiento real, auténtico y si se afirma que se va arreglar lo mal hecho, entonces es esencial el compromiso con medidas reparadoras de daños.

Pronunciar la palabra perdón es para el estudio el paso más importante del proceso, porque solo así puede una disculpa resultar creíble y por tanto ser potencialmente aceptada.

Sin dudas, admitir errores puede resultar difícil, duro, pero si se hace con incentivo, es gratificante, ayuda a sentirse bien y a que otros lo estén también. Disculparse es buena actitud y cuando va de manera sincera termina con la incomodidad que se pueda llevar. Al fin y al cabo, disculparse es tan cotidiano como cometer errores.

 

 


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye