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Publicado el 10 Abril, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

No todas son iguales

Hay diferencias en la manera de sonreír, sugerencia de Aimeé Lobaina, de La Habana
Risas: No todas son iguales.

La sonrisa es signo externo de alegría, felicidad, aprecio, diversión, entusiasmo o agrado. (Foto: naturisima.org).

A cargo de YAMILA BERDAYE

La sonrisa a nivel fisonómico generalmente expresa sentimientos de satisfacción. Desde el punto de vista fisiológico, es expresión del rostro que flexiona 17 músculos, sobre todo hacia los extremos de la boca y alrededor de los ojos. Es expresión humana común, de placer, entretenimiento, pero también es vista como enunciado involuntario de ansiedad o de otras emociones como ira y sarcasmo.

Varios estudios demuestran que sonreír es reacción normal ante ciertos estímulos –independientemente de la cultura–, no se aprende, es innata. Según reciente estudio de la Universidad Bangor (norte de Gales), publicado en la revista Psychological Science, no se responde con la misma rapidez a una sonrisa cortés y educada, que a otra sincera. Cuando se hace con franqueza, espontánea, se identifica más rápido que cuando se arquean los labios por compromiso o cortesía.

A juicio de los investigadores, ante una sonrisa sincera, reaccionan ciertos músculos de la boca que permanecen impasibles cuando la sonrisa no es auténtica, lo que atribuyen a que supone recompensa social, que favorece interacción con el otro.

 Lucir una risita de oreja a oreja, puede ayudar a ser recordado, así se desprende de otro estudio de científicos de la Universidad de Duke (EE. UU.). Nuestras neuronas espejo “desean que recordemos a las personas que han sido amables con nosotros, en caso de que debamos relacionarnos con ellas en el futuro”, sugieren los entendidos en la revista Neuropsychology.

Risas: No todas son iguales.

Estudios científicos comprueban que los seres humanos comienzan a sonreír en el útero materno. (Foto: reproduccionasistida).

Dicen científicos que el lenguaje de nuestro cuerpo influye en las emociones, que las personas que adoptan una postura de seguridad y confianza en sí mismas, acababan por sentirse del mismo modo y los que de forma intencional asumen determinada expresión facial (como sonreír o fruncir el ceño), acababan sintiendo vibraciones asociadas a esa expresión.

También apuestan a que individuos mayores de 40 años pueden parecer más jóvenes cuando sonríen. En fin, alegrarse, ser amable, es acto simple, aunque a veces no lo parezca, entonces ante la interrogante: ¿qué hay que hacer para sonreír más?, sería oportuno cambiar la actitud ante la vida. Comprender a los demás, buscar soluciones a problemas, tener la serenidad adecuada, podrían ser pasos en la búsqueda de un mejor disfrute, de ese sonreír para uno y para el otro.

La monja católica de origen albanés, Agnes Gonxha Bojaxhiu, conocida como Madre Teresa de Calcuta, dijo: “La paz comienza con una sonrisa”. Sonreír a propósito, modifica la química cerebral y ayuda a las personas a ser mejores. Lo que interesa saber, es que una sonrisa sincera ayuda a sentirse feliz, es gesto auténtico.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye