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Publicado el 27 Junio, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Tiempo y presteza

Sobre actividad diurna y nocturna, pregunta Tomás Echeverría, de Artemisa
Tiempo y presteza.

La alondra representa el cronotipo o ritmo biológico temprano, mientras que el búho responde al tardío. (Foto: cdnb.20m.es)

A cargo de YAMILA BERDAYE

Tal vez eres de las personas que se duermen antes de que acabe la película o quizá de ese otro grupo que encuentra en las noches su mejor momento del día, ¿alondra o búho?, categorías que describen a individuos según ritmos biológicos o cronotipos.

La alondra o cronotipo temprano se levanta muy pronto y tendrá su máxima actividad alrededor del mediodía. El búho o cronotipo tardío, será productivo de noche, por lo que le cuesta un poco más levantarse de la cama. Sin embargo, la mayoría de las personas pertenecen a un tercer cronotipo, el colibrí, que se ajusta mejor al ciclo noche-día, aunque dentro de ellos también los hay cercanos a ambos extremos.

Quizás esto puede entenderse como división, pero a juicio de los investigadores, aún no está claro. Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), mayor organismo público de investigación de España y el tercero de Europa, explican que personas (asimismo animales, plantas) tienen un reloj interno llamado sistema circadiano, que lleva incorporado las propias células y que regula buena parte de nuestra fisiología-metabolismo. Se trata del mecanismo que genera ritmos en los procesos biológicos que ocurren durante día y noche, en un período de 24 horas, como: secreción de hormonas, cambios en la presión arterial o temperatura del cuerpo, estados de máxima alerta durante el día y ciclos vigilia-sueño.

Otros estudios, –como explica David Talens, biólogo del CSIC y coautor del blog de divulgación Biogenmol–, han tratado de buscar un esclarecimiento genético al asunto, estudiando genotipo o conjunto de genes de un organismo, “[…] pero, en realidad, hay mucho por desvelar en este campo, así que nadie se ha atrevido todavía a dar una explicación completa de todo esto”.

Asimismo, una investigación que publica la revista Obesity y destacan otros medios informativos, aclara que si eres una persona de la mañana poseerás ventajas. Se cree que los madrugadores tienden a ser más conscientes que los homólogos nocturnos, así como puntuales, y de acuerdo con el estudio, también son mejores en la elección de alimentos saludables.

Como dato curioso, explican los investigadores que al monitorear hábitos alimenticios de más o menos 2 000 personas, –que también completaron una encuesta delineada para determinar su cronotipo–, no hubo diferencias significativas entre mañaneros y noctámbulos en términos del total de calorías consumidas por día, pero si poseían divergencias en el tipo de alimento que consumía cada grupo. “Las personas nocturnas comían menos en la mañana y tendían a elegir en el desayuno los más altos en azúcar y con menos fibra, así como comida alta en carbohidratos y grasas” explica el citado artículo.

Sin embargo, los fines de semana, las diferencias eran mayores, los nocturnos comían mucha azúcar-grasas y el doble de cantidad en comparación con personas activas en las mañanas.

Así, concluyen los científicos apuntando de momento un posible esclarecimiento para la diferencia: la gente de la noche simplemente no fue hecha para el desayuno. Asegura Mirkka Maukonen, autora principal del estudio –realizado en el Instituto Nacional de Salud y Bienestar de Finlandia–, lo cierto es que: “Los tipos nocturnos son más propensos a vivir en contra de su tiempo biológico interno”.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye