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Publicado el 25 Septiembre, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Ritmos circadianos

Ritmos circadianos.

El reloj biológico humano, regula funciones fisiológicas y sigue un ciclo regular que se repite cada 24 horas, entre sueño y vigilia. (Foto: static1.depsicologia.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Tener horarios para nuestras comidas podría ser suficiente o bueno para nuestro reloj corporal interno. Devendría como hacer excelente en esa relación necesaria entre el momento que nos alimentamos y los ritmos circadianos del cuerpo. En biología, los ritmos circadianos (del latín circa, que es alrededor de y dies, que significa día) son oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo.

Animales, plantas y todos los organismos vivos, muestran algún tipo de variación rítmica fisiológica o funcional, que suele estar asociada a cambios ambientales cadenciosos.

Si bien estudios científicos han detectado conexión entre nutrición, metabolismo y ritmos circadianos en el cuerpo humano, una nueva investigación -equipo de la universidad de Surrey, Reino Unido-, fija esa relación en más detalle. Un cambio en los tiempos de las comidas no afecta al reloj del cuerpo, pero sí causa cambios en el ciclo de niveles de azúcar en sangre.

Un retraso de cinco horas en los tiempos de las comidas causa un retraso de cinco horas en nuestros ritmos internos de azúcar en la sangre”, explica Jonathan Johnson, miembro del equipo. “Creemos que esto se debe a los cambios en los relojes en nuestros tejidos metabólicos, pero no del reloj maestro en el cerebro”.

A menudo hablamos de ritmos circadianos como grupo vinculado a un solo reloj, pero en realidad tenemos varios cronómetros repartidos por todo el cuerpo, que controlan ciclos naturales y funciones, comentan los investigadores.

El tictac maestro se encuentra en un conjunto distinto de células, en la parte del hipotálamo del cerebro, pero ahora los estudiosos examinan otros tictacs del cuerpo, los menores. Los resultados sugieren que patrones de alimentación afectan algunos de nuestros ritmos circadianos y se piensa podría existir ayuda para aquellos que necesitan resincronizar sus sinfonías corporales, por ejemplo, cuando se trabaja de turno tardío o quizá al hacer vuelos aéreos de largas distancias.

Sabiendo que la alteración, secuencia u orden de estas cadencias tiene efecto negativo a corto plazo, advierten que los viajeros pueden experimentar el jet lag o síndrome del cambio rápido de zona horaria, disritmia circadiana, con señales de fatiga, desorientación e insomnio. Igualmente alteraciones de nuestros compases a largo plazo acarrean consecuencias adversas en múltiples sistemas, particularmente en el cardiovascular.

Así, indican expertos que modificar el tiempo de desayuno, no necesariamente ayuda a que los relojes corporales regresen al horario natural. Pero si se tiene rutina irregular por algún motivo, estudios científicos publicados a principios de este año declaran que quizá un fin de semana sería suficiente para restablecerlo y alcanzar la cadencia habitual, sumamente importante en la práctica diaria y para la vida de manera general.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye