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Publicado el 6 Noviembre, 2017 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

¿Enigma o polémica?

La prematura muerte de uno de los hijos del escritor, poeta y dramaturgo inglés William Shakespeare, es del interés de Alina Socarrás, de La Habana
¿Enigma o polémica?

William Shakespeare, talento, figura fundamental de la literatura y del proceso que llevó al esplendor el teatro europeo del siglo XVII. (biografíasyvidas.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

La escasez de datos biográficos íntegros del escritor –el más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal (1564-1616)–, ha sustentado, desde siglos atrás, un sinfín de especulaciones. Incluso existen supuestas leyendas alrededor del genial de Stratford-upon-Avon, Reino Unido.

Los comentarios alcanzan su orientación sexual, la autoría de sus obras –imputadas repetidamente al célebre filósofo, político, abogado y escritor inglés Francis Bacon, a Christopher Marlowe, dramaturgo, poeta, traductor inglés; al conde, cortesano, autor teatral, también poeta de Oxford, Edward de Vere y a otro grupo de escritores– y hasta se ha cuestionado su identidad o existencia, esbozando la posibilidad de que detrás de su nombre estuviera una mujer.

Sin embargo, se sabe por documentos de época e igualmente posteriores, que el bardo inglés se casó en el año 1582 con la también inglesa Anne Hathaway, ocho años mayor que él. De esa unión nacieron tres hijos: Susanna (1583-1649) y los mellizos Judith y Hamnet, en 1585. El hijo varón falleció con 11 años de edad, el día 11 de agosto del año 1596.

La corta vida de Hamnet dejó pocas huellas. Él y la hermana melliza fueron bautizados el 2 de febrero de 1585; se cree recibieron sus nombres de los padrinos de bautismo, el panadero Hamnet Sadler y la esposa Judith, vecinos y amigos de los Shakespeare.

Cuando el niño tenía cuatro años, su padre ya era un autor popular en Londres, y se piensa que al pequeño lo crió la madre casi en solitario, igual que a las hermanas.

Aseguran fuentes –especializadas en el tema–, que la muerte temprana del niño –nada infrecuente para la época donde la mortalidad infantil era elevada: tres de cada 10 niños fallecían por entonces en Inglaterra antes de cumplir los 10 años de edad–, pudo ser casi con total seguridad como consecuencia de la peste bubónica, que causaba estragos en las postrimerías del siglo XVI.

Hasta aquí los datos precisos, y a la vez asimismo el comienzo de especulaciones-teorías sobre la posible influencia del triste deceso del hijo en la obra intelectual de su famoso padre. Empezando, además por el nombre de Hamnet.

Shakespeare no dejó nada escrito que evidenciara a las claras algún comentario sobre la muerte del menor, pero el hecho de que en su testamento llame a su amigo Sadler, Hamlet en vez de Hamnet, dio pie a una primera teoría: la de que Hamlet (obra emblemática del dramaturgo, 1599-1601), homenajeaba al hijo perdido.

Coincidencia que se piensa puede ser más bien casual, puesto que La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca o simplemente Hamlet, es una obra que transcurre en Dinamarca, y aborda los acontecimientos posteriores al asesinato del rey Hamlet, padre del príncipe del mismo nombre a manos de su hermano Claudio, y de la petición del fantasma del rey al hijo para que se vengue de su asesino, lo que se cavila pudiera ser una adaptación de la vieja leyenda escandinava o danesa de Amleth o que Shakespeare utilizara a propósito la historia de este personaje por las reminiscencias fonéticas respecto al nombre de pila de su hijo.

Otros estudiosos defienden de manera general, que hasta la muerte del niño las obras del genial de Stratford eran comedias, mientras que las que compuso después –la ya mencionada Hamlet, Noche de Reyes, Julio César, El mercader de Venecia, Rey Juan, Romeo y Julieta, La tempestad, El rey Lear– son grandes tragedias, en las que hay padres que pierden hijos.

De cualquier manera, nos hemos apoderado de la vasta obra del Bardo de Avon y la trasladamos a nuestro tiempo, activa, viva. Su contemporaneidad es quizá el rasgo más distintivo de grandeza y universalidad que posee. Las representaciones de sus textos son siempre sucesos históricos que comparten expectativas y frustraciones en tiempo real.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye