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Publicado el 13 Marzo, 2018 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Cerebro agradecido

Una ensalada de vegetales al día deviene salud, opina Verónica Suárez, de Pinar del Río
Cerebro agradecido.

Resulta beneficioso el consumo de vegetales de hojas verdes. (Foto: img.europapress.es).

Por YAMILA BERDAYE

Recientes estudios en adultos mayores relacionan mejora de memoria y capacidad cognitiva, con el consumo asiduo de hortalizas de hojas verdes.

A medida que se cumplen años; habilidades cognoscitivas y memoria disminuyen. El envejecimiento es inevitable y con él llega un acortamiento de los telómeros que son regiones de ADN, estabilizadoras de la estructura de los cromosomas en las células.

Sin embargo, explican investigadores de la Universidad Rush, en Chicago, que ingerir una ración de verduras de hoja verde al día puede ayudar a preservar nuestra salud. El ácido fólico, del grupo B de las vitaminas, se encuentra en grandes cantidades en alimentos como, espinacas, acelgas o lechugas.

En comunicado universitario de investigación y que publica la revista científica Neurology, la Dra. Martha Clare Morris, epidemióloga nutricional, explica los resultados del estudio y cómo es posible que la introducción de un hábito sencillo en la dieta pueda tener implicaciones para el cerebro: “Agregar una porción diaria de verduras de hoja verde a la dieta puede ser una forma sencilla de ayudar a promover la salud cerebral”, afirma.

En nuestro tiempo hay un fuerte aumento de personas con demencia debido al envejecimiento de la población y la mayor esperanza de vida. Por ello, dice la doctora, “se necesitan estrategias eficaces para prevenir la demencia”.

En la investigación participaron 960 adultos mayores, completaron cuestionarios sobre alimentos y recibieron evaluaciones cognitivas anuales, en un seguimiento que duró casi cinco años.

Los resultados son claros: de las personas observadas en la investigación, aquellas que periódicamente consumían una porción de verduras de hoja verde presentaron una tasa de disminución más lenta en las pruebas de memoria y habilidades de pensamiento que las personas que rara vez o nunca las ingerían.

Asimismo, adultos mayores con este hábito de alimentación dieron muestras de ser cognitivamente más jóvenes. El estudio también tuvo en cuenta variables implicadas que afectan a la salud cerebral: consumo de bebidas alcohólicas, tabaquismo, presión arterial alta, obesidad, nivel educativo, actividades físicas y de conocimiento que se hacen a diario.

No obstante, la relación que establece la investigación puede presentar matices. “Los resultados del estudio no prueban que comer verduras de hoja verde ralentiza el envejecimiento cerebral, pero muestra una asociación”, en palabras de la Dra. Morris: “El estudio no puede descartar otras posibles razones de esta relación”.

Como la tesis se centró en adultos mayores, los resultados pueden no aplicarse a los adultos más jóvenes. La buena noticia es que a partir de ahora este saber puede ser confirmado por otros investigadores, en diferentes poblaciones y mediante ensayos aleatorios para establecer una relación de causa-efecto entre el consumo de hojas verdes y la reducción en la incidencia del deterioro cognoscente.


Yamila Berdaye

 
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