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Publicado el 1 Mayo, 2018 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Una clave

La luz del sol, quid para perder peso corporal, propuesta de Dimitri López, de Pinar del Río
Una clave.

Asegúrate de mantenerte en forma y en un peso saludable. (Foto: pierdepesoencasa.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Indican médicos especialistas en nutrición que en los meses de invierno puede aumentar el peso corpóreo, incluso a pesar de los esfuerzos que se hagan por evitar libras de más, ¿por qué sucede esto? Un estudio reciente ofrece respuestas sorprendentes al asunto, por ejemplo, refiere que si en este período disfrutamos vacaciones que incluyen los días de fin de año, generalmente se asiste a reuniones familiares y de amigos con comidas deliciosas. La investigación –de la Universidad de Alberta en Edmonton, Canadá–, revela también como inesperado culpable del aumento de peso: la falta de luz solar.

Los científicos examinaron el efecto de la ausencia del astro rey sobre las células de grasa subcutánea, o las células de grasa blanca que se encuentran justo debajo de la piel y los resultados del estudio han sido publicados en la revista Scientific Reports. La luz del sol quema la grasa.

El equipo también inspeccionó el llamado tejido adiposo blanco subcutáneo que es considerado el mayor depósito de grasa en los seres humanos y un jugador central de la regulación metabólica del cuerpo entero.

La grasa blanca es conocida como grasa mala, porque almacena calorías que se deben quemar para obtener energías; si resulta que es disfuncional, puede provocar trastornos cardiometabólicos como obesidad, diabetes y enfermedades del corazón.

En tentativa para ayudar a personas con diabetes tipo 1, los expertos trabajaron manipulando de forma genética las células de grasa blanca para producir insulina cuando se exponen a la luz. Fortuitamente, descubrieron que estas células tienden a reducirse bajo el efecto de la llamada luz azul del sol, es decir, el tipo visible de luz que aumenta la atención y el estado de ánimo durante el día.

Para probar aún más su descubrimiento, tomaron muestras de estas células en pacientes sometidos a cirugía de pérdida de peso, las examinaron y esto es lo que encontraron: “Cuando las longitudes de onda de la luz azul del sol –la luz que podemos ver con nuestro ojo– penetran en nuestra piel y alcanzan las células de grasa, justo debajo, las gotas de lípidos disminuyen de tamaño y se liberan de la célula. En otras palabras, nuestras células no almacenar tanta grasa”, aclaran.

“Si le damos la vuelta a nuestros hallazgos, la exposición insuficiente a la luz solar durante el invierno (y más aún en zonas muy al norte) puede promover el almacenamiento de grasa y contribuir al aumento de peso típico que algunos de nosotros tenemos durante el invierno”, dicen.

Según los expertos, no es de extrañar que si la luz regula nuestro ritmo circadiano, podría tener el mismo impacto a través de las células grasas cerca de la piel.

La buena noticia es que los descubrimientos pueden allanar el camino para nuevas estrategias de pérdida de peso o terapias basadas en la luz en el tratamiento de enfermedades como obesidad y diabetes.

Sin embargo, advierten como nota significativa e importante, el no tomar estos hallazgos literalmente y buscar la exposición a la luz del sol para perder peso –que por otro lado no es del todo benéfica a la piel-, pues todavía existen muchas variables que permanecen desconocidas como, por ejemplo, la intensidad y la duración de la luz necesaria para que se active esta vía.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye