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Publicado el 14 Agosto, 2018 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Hábito de sueño

Ser noctámbulo puede resultar poco saludable, propuesta de Esteban del Pino, de Cienfuegos
Hábito de sueño.

Dormir tarde podría interferir con nuestro reloj biológico. (Foto: cabroworld.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Un madrugador tiene ventajas. En reciente estudio llevado a cabo por científicos de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago, Illinois (EE.UU.) se analiza el asunto y los resultados indican que no es alarmante irse a la cama temprano para dormir.

Evaluando los hábitos de sueño de aproximadamente 430 000 adultos durante un período de más o menos seis años, los expertos descubrieron que los noctámbulos poseen aumentadas las probabilidades de desarrollar diabetes, trastornos neurológicos y psicológicos. Y esto no es todo; el estudio también encontró que los noctámbulos tienen un 10 por ciento más de probabilidades de morir antes que los madrugadores.

Según los autores, dormir tarde podría interferir con nuestro reloj biológico, mecanismo que regula procesos físicos, mentales y de comportamiento en un período aproximado de 24 horas. El reloj biológico responde principalmente a la luz en nuestro entorno: la iluminación le dice a nuestro cuerpo que es hora de estar despierto, mientras que la oscuridad que se vaya a dormir, pero cuando el mecanismo se desconecta, lo que es típico de los noctámbulos, puede devenir en efectos negativos para la salud.

“Podría ser estrés psicológico, comer en el momento equivocado para su cuerpo, no hacer suficiente ejercicio, no dormir el tiempo necesario, estar despierto por la noche solo, tal vez el uso de drogas o alcohol. Hay una gran variedad de insalubres conductas relacionadas con estar despierto hasta tarde en la oscuridad solo”, explica Kristen Knutson, líder del trabajo a la revista Chronobiology International.

Aun así, no todo es negativo para los noctámbulos, Knutson afirma que las personas a las que les gusta acostarse más tarde igualmente podrían beneficiarse de horarios de cama regulares, y adoptar un estilo de vida sano. Quizá hacer la transición de ave nocturna a alondra podría aportar beneficios.

Sin embargo, investigaciones previas declaran que uno u otro caso es notable para la genética en la indispensable combinación con el entorno y sugieren que aquellos con predisposición a la vida nocturna pueden beneficiarse por ejemplo de horarios de trabajo más flexibles.

“Si podemos reconocer que estos cronotipos están, en parte, genéticamente determinados y no solo representan un defecto de carácter, los trabajos y las horas de trabajo podrían tener más flexibilidad para los búhos nocturnos”, señala Knutson. “No se les debería obligar a levantarse para un turno de 8:00 a.m., sino hacer que los turnos de trabajo coincidieran con los cronotipos de las personas. Algunos individuos pueden ser más aptos para los turnos nocturnos”.

De cualquier manera, aclaran los entendidos que esto es un problema de salud que no se puede ignorar y al que hay que prestarle la debida atención. (ACN).


Yamila Berdaye

 
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