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Publicado el 2 Octubre, 2018 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Relajante y tangible

Por qué llorar viendo una película puede hacernos bien, interrogante de Alicia Iglesias, de Pinar del Río
Relajante y tangible.

Si las películas te hacen llorar puedes ser una persona emocionalmente fuerte. (Foto: noticias.universia.es).

A cargo de YAMILA BERDAYE

La filmoterapia es una técnica terapéutica empleada por los especialistas; entre sus beneficios destacan la función catártica-relajante; motivadora, de superación de temores y activación de creatividad.

Cada vez que se ve una película –en sala de cine o en casa, y según expertos en psicología–, se recibe una especie de terapia que además de tener el poder de divertir, aporta beneficios en el terreno espiritual y en la conducta. Pero si además este hacer nos proporciona emoción y lloramos, se cree pudiera ser aún más beneficioso.

“Sumergirse en una película implica sentir, conectar y dar rienda suelta a nuestras emociones, ponerse en la piel de otro y vivir distintas sensaciones sin movernos del sofá. El cine puede levantar nuestras más profundas pasiones, ilusionar, divertir, entristecer y acercarnos a infinidad de sentimientos que nos ayudan a entender nuestras propias situaciones y estar mejor con nosotros mismos. Una buena película nos va a reportar beneficios tanto si reímos a carcajadas como si lloramos a pierna suelta”, explica la doctora Belén Guerrero Cuevas, psicóloga clínica del Hospital Vithas Parque San Antonio, de Málaga.

Como decía Aristóteles –filósofo de la antigua Grecia–, la catarsis es “la facultad de la tragedia de descargar al espectador de sus propias bajas pasiones al verlas proyectadas en los personajes de la obra”. “La función catártica se encuentra fácilmente en el cine, siempre y cuando la historia o trama nos recuerde algún momento de nuestra vida. Cuando vemos una película muchas veces experimentamos dichas pasiones junto con los personajes, pero sin temor a sufrir sus verdaderos efectos”, apunta la experta.

De esta manera, expresamos sentimientos y evitamos reprimirnos, se libera estrés, porque cuando se llora acude el desahogo, la relajación, la calma. Las lágrimas ayudan a liberar toxinas y hacen valer la mencionada frase: lo que no sale del cuerpo se queda atrapado en él.

Igualmente, ver una película con amigos o familiares deviene ocasión perfecta para compartir y debatir ideas, opiniones, risas; fomentar relaciones sociales, liberar endorfinas, dopamina, serotonina, todas hormonas de felicidad y bienestar, que pugnan con los no deseados trastornos de ansiedad y depresión.

En fin, si la pasamos bien y sonreímos, cuantiosos músculos se contraen, esta simple acción favorece las distancias para los pensamientos catastrofistas y fomenta el optimismo, aumenta la autoestima, da fluidez a la espontaneidad y mejora el autoconcepto.

 Pero, el cine igualmente ayuda a enfrentarse a miedos, resolver problemas, buscar y encontrar soluciones. Afirman especialistas: “Habitualmente, una película nos hace enfrentarnos a nuestros mayores temores y nos expone a nuestras sensaciones permitiéndonos ser más conscientes de ellas y poder trabajar para extinguirlas. Esto ocurre, por ejemplo, con los filmes de terror […] aunque parezca sorprendente, reducen el estrés y ayudan a enfrentar miedos antiguos a través de la catarsis, sin necesidad de revivir lo sucedido. De igual manera, cuando vemos que los personajes de la película se enfrentan a sus miedos y afrontan sus problemas, tendemos a identificarnos con ellos. Esto favorece una interesante reflexión sobre aspectos de nuestra vida y nos motiva para enfrentarnos a nuestros temores y dudas. No es la primera vez que alguien reconoce que una determinada película le sirvió para descubrir la solución a un problema…”.

“En definitiva, el maravilloso mundo del cine nos ayuda en nuestro desarrollo personal, sanando a través de las emociones, y funcionando como un amplificador de nuestros sentidos”, concluye la psicóloga Guerrero Cuevas.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye