1
Publicado el 13 Noviembre, 2018 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Pies saludables

La salud de nuestras extremidades inferiores puede repercutir en nuestro bienestar, algo que nos sugiere comentar Carmen Aragón, de Camagüey
Pies saludables.

Los pies no pueden ser olvidados, hay que ocuparse de callos, durezas, clavos y juanetes. (Foto: vix.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Las altas temperaturas incitan a usar o calzar zapatos abiertos que refresquen los pies, es entonces el momento que reparamos o nos hacemos conscientes de los callos, durezas o juanetes que poseemos. Estos deterioros no son solo un problema estético, ellos también pueden influir en la manera de pisar y provocar daños en el resto del cuerpo.

Los pies sanos-fuertes son indispensables para disfrutar de una excelente calidad de vida. Las lesiones o problemas que aparecen en ellos pueden y deben ser prevenidos, en la mayoría de los casos, a través de una higiene diaria, adecuada. Hay que vigilar los problemas incipientes que tengan y protegerlos con un calzado adaptado a cada situación.

La piel de los pies, debido a su función, tiene características especiales, la producción de queratina y el espesor de la capa córnea están más aumentadas que en ninguna otra parte de nuestra anatomía. Para entender su fisiología hay que recordar que la epidermis es el epitelio más externo de la piel y está constituida por células que progresan de la capa más interna a la superficie y van transformándose a medida que ascienden hasta formar la capa córnea, más dura o resistente. Este es el resultado final de la actividad de las células epidérmicas, contienen queratina y cumplen la principal función de la epidermis: la protección ante agresiones del exterior. Ahora, su escasa permeabilidad, la permanente evolución celular con descamación y la facilidad para producir queratina hacen de ella una barrera infranqueable.

La mayoría de las lesiones cutáneas de los pies tienen relación directa con el exceso de producción de queratina y suelen tener su origen en heridas, contusiones, rozaduras o utilización de calzado inadecuado. Los callos, pequeñas lesiones de hiperqueratosis localizadas, consecuencia de la función excesiva de la capa córnea, tienen origen en zonas de presión continua o intermitente y se localizan habitualmente en los dedos o en la planta de los pies. Calzado inadecuado, zapatos pequeños, grandes, apretados, suelen ser la causa y el dolor que generan es ocasionado por inflamación en los tejidos blandos periféricos, que llegan a impedir el caminar correcto.

Durezas, áreas de piel gruesa, más extensa que los callos, causada igualmente por presión o fricción regular mantenida. Afean el lugar donde se localizan, porque la piel se hace gruesa y medio amarillenta, por acumulación de queratina y pérdida de elasticidad. Se localiza en regiones de mayor roce, planta-talón, traen con frecuencia molestias y dolor.

Cuando el engrosamiento de la queratina de un callo o de una dureza crece hacia el interior de la piel, en forma de láminas concéntricas, aparece un clavo. Se forma por presión de la piel en zonas cutáneas cercanas a una superficie ósea y son frecuentes en los dedos de los pies. Al comprimir los tejidos blandos producen mucho dolor por irritación de las terminaciones nerviosas periféricas.

El conocido juanete figura como un agrandamiento de la articulación de la base del dedo gordo del pie, por un desequilibrio de fuerzas sobre las articulaciones y los tendones de la zona, por mal desarrollo, forma de caminar, calzado inadecuado. Si no se trata, puede ser doloroso, incluso alterar la forma de la marcha e inducir problemas en la columna vertebral.

La solución a estos inconvenientes de los pies pasa por medidas de prevención y tratamientos adecuados. Cuando aparecen lesiones deben controlarse por un especialista en podología o dermatología.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye