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Publicado el 4 Diciembre, 2018 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Shhh, a dormir

Dormir poco puede favorecer la obesidad, sugerencia de Dianelis Luis, de La Habana
Shhh, a dormir.

Los niños que duermen menos pueden llegar a ser obesos. (Foto: batiburrillo.net).

De manera general a la obesidad se le asocia con la somnolencia, o sea se tiene la idea de que las personas gordas son más dormilonas, tienen un sueño intenso y prolongado. Por el contrario de los delgados, que se les relaciona con lo activo y el menor tiempo de descanso.

Sin embargo, aunque en este sentido las estadísticas son tal cual, las ideas al respecto están cambiando. Muchos trabajos científicos estudian la asociación entre escasas horas de sueño y obesidad. Entonces, ¿el menoscabo de sueño engorda o es a la inversa? ¿dormir más o menos?, ¿adelgazar o engordar depende del número de horas de sueño?

Según especialistas en nutrición existe somnolencia por sobrepeso, propia de grandes obesos y caracterizada por respiración deficiente durante el sueño, bajas elevaciones de oxígeno en sangre, niveles elevados de dióxido de carbono, lo que trae un defecto del control del cerebro sobre la respiración con apneas prolongadas, tendencia permanente al adormecimiento diurno, cefaleas y cansancio. Enfermedad conocida como síndrome de hipoventilación y obesidad, descrita en la literatura por primera vez a principios del siglo XIX por Charles Dickens –novelista inglés–, en su novela corta titulada Los papeles póstumos del Club Pickwick, en la que figura un protagonista muy obeso que se dormía en momentos inoportunos.

Cien años más tarde, los especialistas en la materia bautizaron a esta situación de hipersomnia en pacientes obesos y como síndrome de Pickwick, en honor al personaje del célebre relato.

Hay dos hormonas que intervienen de forma activa en la sensación de hambre en nuestro organismo: leptina y grelina. La primera, se deriva de los adipocitos o células grasas y su autonomía en sangre, lo que indica que estos tienen un depósito suficiente de grasa y, por tanto, actúa como inhibidor del hambre. La segunda, es generada por el estómago cuando está vacío y su liberación estimula la sensación de apetito.

Como sorpresa, estudios científicos demuestran que la privación de sueño o dormir poco, baja los niveles de leptina y aumenta las cuotas de grelina. Es decir, que la suma de los efectos de ambas hormonas puede devenir en aumento notable del hambre, deseos de ingerir alta cantidad de calorías y riesgo a largo plazo de padecer obesidad.

De manera reciente también se comprueba: niños que duermen poco en la infancia pueden estar más cerca de la alarma de obesidad en su adultez, al contrario de los que duermen más –durante los 10 primeros años de vida– que cursan con menores sustos de engordar con el pasar de los años.

Hay trabajos y estudios en la literatura médica que señalan: los que dormitan menos de cinco horas cada noche, con el tiempo ganan más peso que los que lo hacen más de siete.

Al mantenerse los niveles de leptina y no aumentar los niveles de grelina, la sensación de hambre es menor en las personas que duermen más, controlan fácil el apetito, mantienen mejor peso y tienen menos tendencia a la gordura.

Entonces, si lo que deseas es perder peso, recuerda que además de la dieta y el ejercicio físico, debes controlar las horas de sueño, porque dormir poco perjudicará tus planes y dormir mucho mejorará los resultados.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye