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Publicado el 12 Febrero, 2019 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Ojos bien abiertos

Nuestros ojos se abren de manera desmesurada cuando sentimos miedo o estamos en peligro, sugerencia de Mirelys Horta, de Mayabeque
Ojos bien abiertos.

Cuando tenemos miedo, nuestros ojos se abren más de lo normal. (Foto: coc.es).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Si nos asalta el miedo lo manifestamos de diferentes formas o respuestas fisiológicas, esto va a depender de cada persona o individualidad. Hay reacciones que son invariables para el género humano, como la de abrir los ojos de manera despampanante ante algún temor.

Así, investigadores de la Universidad de Cornell, EE.UU., argumentan en un artículo publicado –año 2014– en la revista Psychological Science, el motivo por el que nuestros ojos se abren cuando se tiene miedo y por qué se estrechan o cierran cuando estamos bravos.

Lo primero que se sabe es que ambas expresiones faciales, opuestas entre sí, son respuestas emocionales de la vista ante distintas situaciones. Cuando están muy abiertos es porque el campo visual y la sensibilidad ocular se amplían; cambio que realizan los ojos para identificar el peligro que rodea, es como un mecanismo de defensa. Y si se estrechan es porque se bloquea la luz, enfocan un punto, sinónimo de fastidio.

Los investigadores aseveran que ambas reacciones han surgido de la adaptación a los estímulos de nuestro entorno y no como señales de comunicación social, o sea, son las emociones desencadenantes de dichas expresiones faciales. De esta manera, se explica que son los sustos los que configuran lo que vemos antes de que se produzca la codificación visual por parte del cerebro.

Sin embargo, el miedo es respuesta natural del cuerpo que se manifiesta mediante diferentes reacciones orgánicas, que como se sabe pueden ser variadas entre personas e ir desde sudoración, pulso agitado, angustia. Dicen los investigadores que ante situaciones calificadas de peligrosas para la integridad física o psicológica, se activan respuestas relacionadas con huida o protección. Razón por la que también sucede que algunos individuos en lugar de activarse ante el miedo, se paralizan.

Las reacciones corporales y emocionales que provoca el temor las desencadena la adrenalina, sustancia química que el cerebro libera para mantener intacta nuestra vida e integridad. Activa cuerpo y extremidades, por ejemplo, el corazón late de prisa, se drena más sangre a piernas y brazos, incluso se puede echar a correr o atacar.

Si bien el miedo resulta incómodo para muchos, para otros es fuente de placer, de ahí la cantidad de aficionados que hay a las películas de terror y otras experiencias que obligan a pasar momentos de alta adrenalina.

Lo habitual es que ante esta situación se genere angustia y para algunos resulte impedimento para el desenvolvimiento de una vida normal. Las fobias –por ejemplo–, son manifestación de miedo irracional ante algo o alguien, aunque estos hechos no supongan el peligro que se imagina.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye