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Publicado el 23 Abril, 2019 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

No se hereda

La longevidad es de exigua transmisión, propuesta de Lais Flores, de Villa Clara
No se hereda la longevidad.

La longevidad no viene en los genes. (Foto: blog.psn.es)

A cargo de YAMILA BERDAYE

Un estudio masivo indicó que los genes que se heredan tienen en cuenta menos del 10 por ciento de la esperanza de vida que poseemos.

Registros genealógicos, de la compañía norteamericana Ancestry.com, brindan a los investigadores patrones de longevidad entre distintas generaciones, o sea, comprueban si realmente, como se piensa, cumplir muchos años es cosa que viene de familia.

Los expertos dirigidos por Graham Ruby, de la Compañía Calico Life Sciences, y Catherine Ball, de Ancestry.com, llegan a la conclusión, –como publican en la revista GENETICS–, que el nivel de heredabilidad es mucho más bajo que el esperado.

Que en nuestra familia haya nonagenarios o centenarios no predispone genéticamente a serlo uno también, indican los expertos. “Potencialmente, podemos aprender muchas cosas sobre la biología del envejecimiento de la genética humana, pero estos datos moderan nuestras expectativas”, reconoce Ruby.

Otros trabajos científicos habían establecido un rastro de entre el 15 y el 30 por ciento de herencia en la esperanza de vida. Pero algunas de estas investigaciones encontraron la correlación no entre parientes consanguíneos sino entre esposos, lo cual indica que se podría confundir la predisposición genética con la importancia de compartir un mismo ambiente o el hecho de elegir como pareja a alguien con rasgos similares a los nuestros.

El volumen de árboles genealógicos que reúne Ancestry.com, ofrecido por 54 millones de suscriptores, ha permitido refinar el análisis, desde confidencialidad absoluta, la compañía suministró a Calico Life Sciences el año de nacimiento y muerte, el lugar de nacimiento y los lazos familiares de 500 millones de individuos. Los científicos utilizaron un método –el modelo de ecuación estructural– que solo puede aplicarse con ingentes cantidades de datos, como era el caso.

Trabajaron con la hipótesis del 15-30 por ciento de heredabilidad, pero se percataron de que los patrones de longevidad se repetían a menudo entre parientes políticos, sin ningún lazo consanguíneo. Según los expertos, esto indica que lo que se heredan no son los genes, sino los factores socioculturales –clase social, nivel de ingreso– que pueden incidir en que se viva más o menos.

Lo curioso del caso es que la correlación en la esperanza de vida también se daba entre parientes políticos más lejanos, que no compartían hogar ni, claro está, ADN, entonces la explicación, creen, estaría en el ya citado factor de búsqueda de pareja con rasgos parecidos. Por supuesto, es imposible saber cuándo va a morir aquella persona con la que decidimos convivir, pero sí tenemos en cuenta factores como el nivel educativo y socioeconómico o cualidades físicas aparentemente intrascendentes como la altura, empíricamente relacionadas con la longevidad.

El veredicto final es que la esperanza de vida es heredable en torno al siete por ciento, o incluso menos.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye