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Publicado el 30 Abril, 2019 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Riesgos de padecer alzhéimer

El estrés puede incidir en esta dolencia, propuesta de Rosario Benítez, de Artemisa
Riesgos de padecer alzhéimer.

El estrés podría aumentar el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer. (Foto: qmayor.com)

A cargo de YAMILA BERDAYE

Las secuelas del estrés son de índole variada. ¡Pero atención!, este mal puede sumar enfermedades como la demencia.

Son varias las causas que consiguen aumentar el riesgo de padecer alzhéimer, por ejemplo: edad, antecedentes familiares, composición genética. Sin embargo, una reciente investigación apunta que el estrés –impresor de trastornos psicológicos– también se puede sumar a la lista de desencadenantes potenciales del Alzheimer.

El estudio, publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, dice: los factores psicológicos y, el malestar psicológico, en particular, pueden aumentar la probabilidad de desarrollar demencia.

Los encargados del análisis, –dirigidos por Sabrina Islamoska– del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, investigaron la posibilidad de vínculo entre agotamiento vital y la difícil enfermedad. La extenuación describe “un estado mental de angustia psicológica” que se manifiesta como irritabilidad, fatiga y un sentimiento de abatimiento.

Explican los investigadores, que el agotamiento o estrés puede aparecer como reacción a problemas que no se logran resolver en la vida y especialmente dejan marca profunda cuando una persona ha estado expuesta a factores de este tipo durante largos períodos.  Por lo tanto, el estrés puede verse como signo de sufrimiento psicológico.

Asimismo, estudios anteriores lo señalaban como riesgo de enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, muerte prematura, obesidad, entre otras afecciones.

Ahora los expertos examinaron datos de una encuesta realizada a casi siete mil personas, sobre todo a participantes en estudios del corazón de la ciudad de Copenhague entre los años1991-1994. Los colaboradores oscilaban los 60 años de edad y como parte de la encuesta, les hicieron preguntas sobre el estrés. Se siguieron clínicamente hasta finales del año 2016. También se sondearon sus registros hospitalarios, prescripciones médicas y mortalidad en busca de diagnósticos de demencia.

El estudio reveló vínculos entre estrés en la mediana edad y enfermedad de Alzheimer. “Por cada síntoma adicional de agotamiento vital, encontramos que el riesgo de demencia aumentó en un 2 por ciento”, explica Sabrina Islamoska, líder del trabajo. “Los participantes que informaron de cinco a nueve síntomas tenían un riesgo de demencia de 25 por ciento más alto que aquellos sin síntomas, mientras que los que informaron de 10 a 17 síntomas tenían un riesgo de demencia de un 40 por ciento mayor, en comparación con los que no tenían síntomas”, continúa Islamoska.

Dicen los autores que es poco probable que los resultados se deban a una causa inversa, es decir, que la demencia cause estrés.

“Nos preocupaba especialmente si los síntomas de estrés serían un signo temprano de demencia”, dice Islamoska. “Sin embargo, encontramos una asociación de la misma magnitud, incluso al separar la notificación del agotamiento vital y los diagnósticos de demencia hasta en 20 años”.

Acerca de los posibles mecanismos que pueden sustentar los hallazgos, los expertos apuntan a los niveles excesivos de la hormona del estrés cortisol y los cambios cardiovasculares como quizá posibles responsables. “El estrés puede tener consecuencias graves y perjudiciales, no solo para la salud de nuestro cerebro, sino también para nuestra salud en general”, agrega la autora.

Concluye: “Nuestro estudio indica que podemos ir más lejos en la prevención de la demencia al abordar los factores de riesgo psicológicos para la demencia”.


Yamila Berdaye

 
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