0
Publicado el 11 Junio, 2019 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Reconocen su nombre

Se confirma que los gatos registran su propio apodo, interés de Rey Díaz, de Pinar del Río
Reconocen su nombre.

Atentos en cuando se les dice su nombre. (Foto: mascotas.facilisimo.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Las investigaciones validan quizá lo que dueños de felinos dicen que sabían: los gatos reconocen su nombre; o sea, responden cuando se les llama.

Las recientes indagaciones provienen de experimentos aplicados a un número de más o menos de 16 a 34 gatos en Japón. Para penetrar la mente de los felinos los científicos hicieron grabaciones de una voz humana diciendo cuatro palabras comunes con el mismo patrón de acento y número de sílabas que el nombre de los susodichos, seguido del nombre en sí.

Por ejemplo, un gato llamado Kari escuchó las palabras hifu (japonés para piel) y shuto (japonés para mayúscula). En su mayoría los mininos reaccionaron poco a cada palabra consecutiva; sin embargo, cuando escucharon su propio nombre, la generalidad reaccionó con fuerza, moviendo la cabeza y orejas hacia el locutor.

La investigación, publicada en la revista Scientific Advances, explica que no significa que los gatos comprendan a pie juntillas la concepción humana de un nombre, pero muestra que al menos algunos de ellos pueden distinguir la diferencia de sus nombres con otras palabras.

Para el profesor de comportamiento clínico y bienestar animal de la Universidad de Pensilvania Carlo Siracusa la respuesta es muy sencilla: “En la ciencia, incluso las cosas más simples y obvias deben demostrarse para ser consideradas verdaderas y objetivas”.

La ciencia corrobora lo que dueños de felinos exponen que conocían hace tiempo: los gatos reconocen su nombre, lo cual no significa que necesariamente respondan cuando se les llama.

Otro asunto curioso sobre los mininos, y de interés de los lectores que probablemente saben y quieren asegurarse de ello, es que no hay mejor ambiente para estos animales que una caja de cartón. Mas ¿por qué se sienten atraídos por las cajas y otros objetos cerrados, incluyendo bolsas, cestas de lavandería, maletas y mochilas? La búsqueda de espacios confinados es comportamiento instintivo de los felinos. En la naturaleza estas áreas permiten que los animales se oculten de los depredadores y también desde ahí escrupulosamente pueden acechar a sus presas.

Les gustan las cajas porque son animales crípticos y les place esconderse, les da seguridad, señala Stephen Zawistowski, asesor científico de la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad a los Animales.

Cuando los gatos están dentro de una caja sienten que no pueden ser atacados y que cualquier cosa que se acerque estará directamente en su campo de visión. Y en efecto, tales espacios de escondite les permiten percibir el mundo a su alrededor sin ser vistos.

Y si algo interesante pasa delante del gato –sea una presa o un juguete– puede saltar desde su escondite hacia fuera para obtener el objeto y luego volver rápidamente a su punto de seguridad.

Las cajas también le proporcionan un lugar acogedor y seguro para dormir, lo cual es muy importante dado que ellos duermen hasta 20 horas al día.

Sobre por qué los gatos son tan cascarrabias con las comidas: una investigación realizada por Hannah Rowland, de la Universidad de Cambridge, asegura que ellos poseen los genes que protegen a los animales vegetarianos de la ingestión de plantas venenosas, dándoles la capacidad del sabor amargo.

Los genetistas del Centro de Sentidos Químicos Monell, en Filadelfia, estudiaron el genoma de gatos y otros mamíferos carnívoros como perros, hurones, osos polares, para conocer la posible presencia de genes amargos. Ellos se sorprendieron al encontrar que los gatos tienen 12 genes diferentes para sabor amargo. Los perros, hurones y los osos polares están igualmente bien dotados.

Los resultados muestran que los receptores amargos facultan a los gatos para detectar toxinas potenciales, dándoles la capacidad de rechazar los alimentos nocivos y evitar el envenenamiento.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye