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Publicado el 16 Julio, 2019 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Sedentarismo y esperanza de vida

No hacer ejercicios puede acarrear problemas de salud, sugerencia de Erika Álvarez, de Pinar del Río
Sedentarismo y esperanza de vida.
El bienestar físico a cualquier edad es favorable.

A cargo de YAMILA BERDAYE

Explican especialistas que la falta de ejercicios físicos puede duplicar la cifra de muertes en personas, incluso más que la obesidad, que es considerada de las enfermedades peligrosas de nuestro tiempo, causante de un gran número de decesos. La conclusión quedó recogida en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition.

Los científicos descubrieron que la falta de ejercicio; o sea, la vida sedentaria, es peligro latente; lo positivo del asunto es que bastaría con hacer ejercicios moderadamente activos para ser más sanos; por ejemplo, caminar 20 minutos al día puede ser suficiente para reducir el riesgo de muerte temprana hasta en un 30 por ciento. El impacto de un cambio de rutina en el que se incluyan los ejercicios es apreciable a cualquier edad, tanto para personas con peso normal, como las que llevan libras de más.

De esta manera argumentan los líderes del estudio: “Hay un mensaje sencillo: basta con una pequeña cantidad de actividad física cada día para que las personas físicamente inactivas obtengan importantes beneficios para su salud […] la actividad física tiene muchos beneficios para la salud y debe ser una parte importante de nuestra vida cotidiana”.

Decían los antiguos latinos: Mens sana in corpore sano; o sea, mente sana en cuerpo sano. Es una frase del poeta romano Decimus Iunius Iuvenalis o Décimo Junio Juvenal; y tenían razón porque muchos estudios científicos demuestran la validez de la actividad física, hasta para el buen funcionamiento del cerebro.

Es grande la cantidad de estudios –a nivel mundial– que ratifican la importancia de la actividad física y a la vez explican que vivimos en un entorno que tiende a hacer inactivas a las personas porque, entre otros factores, ahora las nuevas tecnologías contribuyen a que nos movamos menos.

Pero lo cierto, –dicen entendidos– es que hacer ejercicios al menos tres veces por semana puede reducir en un tercio el riesgo de mortalidad; además, se cree que el colesterol de los que realizan entrenamientos disminuye en 15 por ciento y los triglicéridos en 40 por ciento: Asimismo, se incrementan los valores medios de consumo de oxigeno hasta 86 por ciento, lo que supone a todas luces una mejora de la capacidad cardiopulmonar. Por su parte la Organización Mundial de la Salud destaca que un aumento del consumo de oxigeno implica un incremento de calidad y esperanza de vida.

Entonces, estos beneficios que aporta la actividad física, más lo necesario de dietas o alimentación equilibrada, saludable, redundarían en una perfecta y sana alianza. Como explican los investigadores: “la actividad física parece tener una función facilitadora de conductas alimentarias encaminadas al seguimiento de una dieta sana”. Estas variables han elevado al deporte de un plano exclusivamente de ocio a un estadio médico.

Efectivamente, al decir de los médicos, una de las herramientas de salud pública con mayor potencial para poner freno a las enfermedades y la epidemia obesidad es la prevención mediante la práctica habitual de la actividad física.


Yamila Berdaye

 
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