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Publicado el 21 Enero, 2020 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

¡Culebrilla!

¡Culebrilla!

El herpes zóster o culebrilla es la reactivación, –en algún momento de la vida–, del virus de varicela-zóster adquirido durante la infancia. (Foto: eleditor.net).

A cargo de YAMILA BERDAYE

El estrés provoca muchas afectaciones en el cuerpo y una de ellas es movilizar el herpes zóster o culebrilla. Este virus aparece en cualquier parte de nuestra anatomía, pero si se extiende a los ojos puede provocar desprendimiento de la retina y en el peor de los casos ceguera y si afecta al oído, ocasionar sordera.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE. UU., y en investigaciones sobre trastornos del cerebro y el sistema nervioso, explican que la enfermedad es la reactivación de una infección viral en los nervios de la piel. La causa, el virus de la varicela zóster. Cuando desaparecen las manchas rojas y la picazón de la varicela infantil, el virus permanece en estado latente en las células nerviosas, listo para atacar de nuevo más tarde, quizá, en otra oportunidad. En la segunda erupción o contagio, entonces se conoce como culebrilla o herpes zóster.

Él yace en determinados ganglios nerviosos, y las fibras nerviosas de estos abastecen solamente una zona limitada de piel, por este motivo no llega con erupciones en todo el cuerpo, como ocurre con la varicela. Se puede activar por el debilitamiento del sistema inmune, por alguna enfermedad, fatiga, cansancio extremo, estrés o ansiedad.

¡Atención!, no se desarrolla una culebrilla si no se tuvo antes una exposición a la enfermedad varicela o como se le conoce también: la china. De acuerdo a criterio médico, la culebrilla se produce cuando un factor agravante desconocido hace que el virus se active.

Sin embargo, todos los adultos tienen la toxina en el cuerpo latente, pero no necesariamente tienen que padecer la dolencia. Ahora sí, de aparecer puede ser contagioso de persona a persona, pero quien resulte infectado no tendrá esta enfermedad, sino varicela.

Cursa con enrojecimiento en la piel, adormecimiento, sarpullido, sensibilidad al tacto, ardor, hormigueo, ampollas que se rompen y forman costras por varias semanas. Las personas con lesiones en el torso pueden sentir espasmos de dolor con el toque más suave.

Cuando el zóster aparece en la cara, posiblemente afecte a los ojos, generalmente a uno solo. Una infección del ojo puede transitar con dolores, mareo, lagrimeo, sensibilidad a la luz y conjuntivitis. Además de glaucoma, principal causa de ceguera.

Explican los médicos que si el virus alcanza el oído, puede acompañarse de una parálisis facial unilateral o molestias características como zumbido, sordera, sensibilidad al ruido y vértigo.

Cualquier persona que haya tenido varicela corre el riesgo de tener culebrilla. Se cree que alrededor del 25 por ciento de todos los adultos, en su mayoría sanos la padecerán durante el transcurso de su vida, por lo general después de los 50 años de edad. La incidencia aumenta con la edad de manera que la probabilidad de que se presente es 10 veces más en los adultos mayores de 60 años que en los niños menores de 10 años de edad.

En caso de notar algunos síntomas de manera activa, lo mejor es acudir al médico para recibir indicaciones. Importante, no automedicarse, aumentar las defensas del cuerpo, llevar una alimentación equilibrada rica en fibras y vitaminas, dormir lo suficiente. Ah, ¡no olvides que el estrés desencadena varias enfermedades!


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye