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Publicado el 26 Mayo, 2020 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Dulces y depresión

Comemos alimentos agradables cuando estamos desanimados, sugerencia de Tatiana Veliz, de La Habana
Dulces y depresión.

Los expertos insisten en la necesidad de controlar el hambre emocional, explican que no se necesita lo dulce sino alternativas saludables que den placer. (Foto: abc.es).

A cargo de YAMILA BERDAYE

La facultad que tienen las comidas con sabor complaciente, –característico por ejemplo del cake, postres o chocolates– para levantar el estado de ánimo, es conocido.

Se cree que la razón es únicamente biológica: estos comestibles aumentan los niveles de determinados neurotransmisores que funcionan como antídotos de la tristeza y el estrés: dopamina, serotonina, adrenalina.

Un ejemplo: cuando ingerimos azúcar, un aminoácido llamado triptófano penetra en la barrera hematoencefálica y estimula la liberación de serotonina. En reciente estudio de la Universidad de Lovania, Bélgica, se demostró que esta mejora del estado de ánimo no es meramente subjetiva.

Para evitar confusión y un supuesto efecto placebo relacionado con la presentación de los alimentos, se hizo ingerir azúcar a unos voluntarios mediante una sonda gástrica después de haberles inducido sentimientos de tristeza con música clásica acompañada de rostros melancólicos y aun así, su estado de ánimo mejoró tras la dosis.

En cuanto a los helados, contienen un aminoácido que reduce la agresividad y el mal humor. Otro  estudio del Centro Médico de la Universidad de Maryland, advierte que contienen triptófano, aminoácido que calma y reduce la irritación, aumentando la producción de la conocida hormona del bienestar: serotonina. Eso ayuda a combatir el estrés, a relajarnos e incluso a dormir mejor. Por otro lado Jane Jakubczak, dietista de la Universidad de Maryland, ha demostrado que elegimos ciertos alimentos según nuestro estado de ánimo, guiados por lo que se conoce como el apetito emocional.

Quizá cuando estamos contentos, optamos por comer carne o una pizza; pero la sensación de tristeza impulsa a comer helados, galletas, otros dulces o golosinas. Es que bajan los niveles de serotonina y pueden aparecer tendencias obsesivas, y esos estados incitan a comer solo lo agradable, porque nuestro cerebro está buscando el triptófano necesario para regular la serotonina.

Los expertos dan consejos alimenticios para determinadas situaciones: ante la inquietud se puede consumir palomitas de maíz; con inseguridad, chocolates; en estado de confusión recomiendan algún fruto rojo.


Yamila Berdaye

 
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