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Publicado el 26 Agosto, 2020 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Las daphnias son las pulgas de agua

Sobre las llamadas pulgas de agua, solicita información, Luis Miguel Bolaño, de la Lisa
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Daphnias

Son pulgas de agua, nada inofensivas.

A cargo de YAMILA BERDAYE

Daphnias. Se trata de pequeños crustáceos de agua dulce, con forma de lenteja, semitransparentes y de apenas unos pocos milímetros. Si se les observa en un microscopio o lupa, se puede identificar a un animal con forma de pulga (de ahí su nombre popular). Asimismo, con una cabecita rematada en un penacho de antenas, patas en un lateral. A través de su cuerpo traslúcido, unas bolitas oscuras que son los minúsculos huevos que no han eclosionado.

Se les puede encontrar en charcas y estanques, sobre todo, si el agua está remansada, quieta o lenta. Se les halla con más seguridad en aquellos sitios a los que acude de manera habitual el ganado vacuno a abrevar. Y la forma más fácil de capturarlas es empleando una red o malla fina.

Las daphnias son depredadores, ávidos devoradores de microrganismos, que constituyen la base de su alimentación. Se multiplican de varias formas, de acuerdo con las estaciones del año y la densidad de su población. Pueden tener un tipo de reproducción partenogenética, mediante la cual no suelen aparecer machos. Resulta una forma rápida porque no necesitan de fecundación y en pocos días se descargan en el agua jóvenes pulguitas (la daphnia no presenta una fase de larva) y así sucesivamente.

También se pueden multiplicar de forma sexual, por huevos latentes o permanentes, que no se desarrollan con rapidez. Esto ocurre mediante la puesta de un huevo resistente y adherente capaz de viajar de una charca a otra, incluso, en las plumas de las aves. Eso da lugar a que aparezcan las daphnias “como llovidas del cielo”, y en este tipo de reproducción surge un mayor porcentaje de machos.

Estos animalitos son, a su vez, un buen alimento para todos los peces, pero también tienen sus defensas. Cuando se sienten amenazados, les brotan del cuello como unos pinchos, se les agranda la cabeza o les surge una especie de aguijón trasero. Las investigaciones han demostrado que pueden alterar su aspecto desde el mismo instante en que captan en el agua alguna sustancia química desprendida del predador. Es decir, que se defienden muy bien y no son presas fáciles.

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Yamila Berdaye

 
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