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Publicado el 2 Septiembre, 2020 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Construcciones y geografía

Por la impronta humana extendida en toda la superficie del planeta se interesa Aniceto Cárdenas, de Las Tunas
Construcciones y geografía.

En La Habana, los hoteles Meliá Cohíba y Oasis Panorama, son recientes e importantes construcciones. (Foto: granma.cu).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Si desde cualquier antigua ciudad o remota edificación, pudiésemos viajar en una máquina del tiempo que nos permitiese retroceder hasta unos 50 000 años, seguramente nos sorprenderíamos al descender de la imaginaria nave ante una visión completamente diferente a todo lo que conocemos en la actualidad. Y es que en su breve paso histórico sobre la Tierra, el hombre ha construido estructuras de todo tipo, algunas extraordinarias, que han transformado o contribuido a la evolución del mundo en que vivimos.

Surgidas al principio de los tiempos para satisfacer las más elementales necesidades del ser humano ante las inclemencias ambientales, primero las cavernas, primitivo albergue natural, más tarde sus refugios devinieron reflejo de motivaciones más subjetivas en el largo camino que dio inicio a nuestro asentamiento.

A juicio de reconocidos especialistas, como el genetista y antropólogo Spencer Wells, integrante de la National Geographic Society y autor del mayor árbol genealógico de la humanidad, efectivamente, ha sido el camino de una particular colonización.

Construcciones y geografía.

Monasterio benedictino de Einsiedeln, en Suiza, impresionante monumento barroco. (Foto: muyinteresante.es).

Desde que un grupo de homínidos partió de algún lugar del actual territorio de Etiopía –ante quién sabe cuál circunstancia– y hasta casi cuatro mil generaciones después, aún es posible encontrar descendientes directos de ellos –los habitantes más antiguos del planeta–, en los pueblo indígenas bosquimanos del sur de África; etnia esta última que, por cierto, posee un marcador genético añejo que no se encuentra en ningún otro grupo humano actual y a la que, curiosamente, se le atribuye el no haber necesitado de grandes edificaciones en todo este tiempo.

Ha llovido mucho, o dejado de llover, desde sus primeras migraciones hasta que el hombre comenzó a erigir o construir lo que necesitaba. Se ha transitado desde primitivas chozas, empalizadas de piedra y materias vegetales, estructuras de barro, hasta cimentaciones y edificaciones de madera, hormigón, vidrio, acero, derivados del petróleo, entre otros diversos materiales, con las que el ser humano se ha ido asentando sobre la superficie terrestre, donde también cultivos, industrias, minas, embalses, canalizaciones y las más diversas obras, han transformado los primitivos escenarios naturales.

Estudios realizados ofrecen datos que argumentan la densidad humana global en aproximadamente una persona por kilómetro cuadrado de superficie terrestre. Y organizaciones ecologistas señalan que por definición no tiene que ser malo el grado de ocupación planetaria –si fuese justo y equitativo como lógica aspiración humana– y que solo hay que darle una oportunidad a la naturaleza para que pueda coexistir con el hombre.

Construcciones y geografía.

Nahalal, próspera ciudad agrícola de Israel. (Foto: muyinteresante.es).

La clave de tal asunto parece estar –según expertos– en la búsqueda de un desarrollo sostenible. Publicaciones de geógrafos coinciden también en la necesidad de un diálogo perenne entre el hombre y el mundo que lo rodea, relación en la cual el territorio se convierta en paisaje, y deje de ser un elemento hostil, para entonces reconciliarse como referente cultural de cualquier lugar.

En Cuba existe una creciente preocupación por el aspecto formal y el rescate de los valores culturales de nuestra identidad, incluido, el legado natural y edificado. Se cuida la inserción armoniosa en el entorno, y se respeta el patrimonio arquitectónico y urbanístico, que se vislumbra, sobre todo, como desafío de los últimos años del siglo XX y principio del XXI.

Y a pesar del bloqueo económico a que estamos sometidos, desplegamos la industria turística. De ella dependen para su desarrollo exitoso sectores económicos como la industria ligera, la sideromecánica, la básica, agricultura, entre otros. De esta manera se construyen en el país modernos y funcionales hoteles que reflejan la influencia de la arquitectura occidental más contemporánea, vistosos edificios como por ejemplo el Meliá Cohíba y el Oasis Panorama, en La Habana. Tal cual dice un cantautor: […] hay que apegarse eternamente a la tierra y su paisaje.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye