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Publicado el 3 Noviembre, 2020 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

El misterio de las palomas

Sobre estas candorosas aves con asombroso sentido de orientación, vuelo rápido y aguda visión, se interesa Enrique Suárez, desde Matanzas
Las palomas transmiten enfermedades.

Del pintor español Pablo Picasso, su obra Paloma de la paz. (Foto: Internet).

A cargo de YAMILA BERDAYE

[…] Si a tu ventana llega/ una Paloma,/ trátala con cariño/ que es mi persona […]. Esa famosa habanera con miles de grabaciones, una de las más versionadas y populares de los últimos 150 años. Fue compuesta por el vasco Sebastián Iradier después de visitar Cuba en 1861 (Cuando salí de la Habana,/ ¡Válgame Dios! […]. Son sus dos primeros versos), confirma que esta estirpe de pájaros ha sido inspiradora de amores y leyendas en casi todas las culturas.

Manipuladas por hábiles ilusionistas, forman parte de tradicionales actos de magia… aunque: Se equivocó la paloma./ Se equivocaba./ Por ir al Norte, fue al Sur./ Creyó que el trigo era agua […]. El precioso poema de Rafael Alberti (1902-1999), tal vez pudiera no solo reflejar la nostalgia del exiliado por su tierra española sino aquello de que, errar puede no ser solo de humanos sino hasta del certero símbolo de sencillez, inocencia, pureza y paz.

En fin que, las “mansas palomas”, junto a las tórtolas y sus formas afines, integran la familia de las colúmbidas, que incluye a más de 300 especies distribuidas por el mundo. Se alimentan de semillas, frutos, y es proverbial su notable capacidad de orientación, vuelo rápido, y agudo sentido de la vista.

Algunos de sus géneros se han adaptado al entorno urbano y conviven con el hombre, acostumbrados como estamos a su inmemorial presencia tan próxima en nuestros campos y ciudades. Pero siempre alertados por las normas de higiene y la medicina preventiva, acerca del cuidado que debe observarse con sus excrementos. Ellos están asociadas al menos tres enfermedades humanas: histoplasmosis, criptococosis y psitacosis.

Aunque físicamente todas parezcan idénticas, las mensajeras son diferentes al resto. Al contrario de las domésticas, tienen una gran facilidad para encontrar su palomar a una distancia considerable, además son resistentes a la fatiga y a los cambios climáticos. Cualidades congénitas como la vitalidad y la agilidad, son transmitidas de generación en generación. Uno de sus rasgos más diferenciadores es su plumaje suave y abundante que destaca por su luminosidad y espectaculares colores.

Las palomas transmiten enfermedades.

Las palomas jóvenes se denominan pichones y las personas que las crían se llaman colombófilos. (Foto: GILBERTO RABASSA).

Se cuenta que estas mensajeras tuvieron la primitiva función de comunicar noticias desde el campo de batalla. En algunos acontecimientos bélicos antiguos se utilizaban para notificar conquistas, victorias o fracasos, a los altos mandos.  Aseguran que estuvieron presentes en la batalla de Waterloo, que resultaron muy útiles durante la Primera Guerra Mundial y, cuando la posterior conflagración, fueron las que anunciaron a los franceses el desembarco de Normandía sin que los alemanes llegaran a interceptar la información.

Además, en tiempos de paz, las empleaban los hospitales para enviar muestras de sangre a diferentes laboratorios. Su eficaz labor hizo que los ejércitos de diversos países contaran con muchas de estas aves entrenadas para misiones especiales.

Y no son pocos en todo el mundo, cubanos incluidos, los aficionados a su adiestramiento, aunque, según confirma EcuRed, la Colombofilia (del latín columba, paloma y del griego, filia, amor, simpatía), que tuvo su apogeo en el siglo XIX, en la actualidad ha derivado en un deporte que ya no tiene como principal finalidad la de llevar mensajes sino recorrer un trayecto a la mayor velocidad posible (distancia recorrida/tiempo), medido mediante relojes especiales.

La paloma mensajera es capaz de franquear en un solo día distancias de 700 a 1 000 km, a velocidades medias superiores a los 90 km/h. Y aunque los medios electrónicos actuales hacen obsoleto este antiguo sistema de comunicación, entrenarlas continúa siendo una afición que muchos disfrutan, al extremo de que algunos aficionados creen que sus pupilas pueden resultar hasta más rápidas que la actual banda ancha. Bueno, lo dicen ellos.

Entre las diversas e interesantes investigaciones que refieren las fuentes consultadas acerca de estos animalitos voladores, está el misterio de que, aquellos domesticados, regresen siempre a casa. Se pensaba que ello se debería a que las palomas podrían tener en sus picos células-neuronas, ricas en hierro, dotadas para detectar los campos magnéticos.

Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Nature echa por tierra tal hipótesis. Afirma que lo contenido dentro de las dos piezas córneas salientes de la cabeza de esas aves son realmente glóbulos blancos, macrófagos. Parte de su sistema inmune que las defiende de posibles infecciones.

Así es que la incógnita sigue abierta: ¿cómo se orientan las palomas? Sí se ha comprobado que al menos una de las motivaciones –¿la más importante, quizá?– por las que ellas regresan a sus lugares de origen es el afecto que suelen recibir de sus adiestradores o cuidadores.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye