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Publicado el 15 Junio, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Amores que matan

Acerca del apareamiento de las mantis, se interesa Eugenio Díaz, de La Habana
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Amores que matan.

El apareamiento de las mantis puede ser acto de salvajismo. (Foto: hablemosdeinsectos.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

La relación de la Mantis religiosa hembra con el macho solo se limita al sexo, exclusivamente al sexo, no se reúnen sino es para practicarlo. Así lo afirman especialistas e investigadores del reino animal.

Durante la época del apareamiento, ella emite feromonas al entorno, entonces el amante de turno no tarda en responder al llamado, lo hace con cautela, se agarra por sorpresa a su espalda para evitar ser devorado por la feroz mantis. En la mitad del acto y gracias a su cuello móvil y a sus patas anteriores prensoras, la dama da un giro y decapita al macho sin piedad.

La cópula que dura más o menos dos horas, no se ve interrumpida gracias a un nervio del abdomen de la víctima que le permite seguir con la faena.

Entonces, además del placer sexual, la hembra participa del gastronómico, devorando la cabeza de su compañero mientras copula. Una vez finalizado el acto, remata su banquete con el resto del cuerpo.

Un año después, más de 200 huevos eclosionan y los retoños se dispersan para continuar con el ciclo vital. Aunque valga saber que no se puede subestimar la pericia de algunos machos, pues no siempre son presa de este brutal acto y viven para seguir dando riendas sueltas a sus instintos.

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Yamila Berdaye

 
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