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Publicado el 8 Junio, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Detective de otro mundo

Detective de otro mundo.

Sherlock Holmes, a diferencia de su creador, jamás hubiera creído en trances de una médium. (Foto: infobae.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

Aseguran investigadores y biógrafos de la obra de Conan Doyle que el escritor dedicó los últimos años de su vida a abochornar a sus amigos más leales, defendiendo con solidez el espiritismo.

Se formó como médico, por lo que se cree que inspirado en uno de sus profesores de Fisiología –que observaba los síntomas de las enfermedades con atención minuciosa– nació su personaje de Sherlock Holmes el que escrutaba los indicios de un crimen al detalle.

Es así como lectores de todo el mundo –de varios idiomas– ansiaban contar con el privilegio de leer las aventuras del interesante detective y su asistente Watson.

Para Holmes el método de investigación tenía el rigor deductivo del racionalismo cartesiano, o sea la observación de fenómenos materiales. Este personaje parecía un científico experimental fijándose en lo que nadie veía y aventurando hipótesis sólidas, audaces, que cambiaban la manera de ver el mundo.

Conan Doyle perdió a su hijo en la guerra y no pudo resignarse a ese dolor. Escondió su sufrimiento en el imaginario de que algún espiritista podría ponerle en contacto con él. Por otra parte y con una esperanza similar –la de hablar de nuevo con su madre, fallecida en el año 1913– el también célebre mago-escapista Harry Houdini había acudido a mediadores profesionales de la ultratumba, pero tuvo la certeza de que eran estafadores, manipuladores del sufrimiento y de la credibilidad de las personas.

Houdini, aunque existió de verdad, no es un personaje menos estrafalario que Holmes, hijo de un rabino húngaro emigrado a América, prefirió los circos y alcanzó celebridad mundial escapándose con destreza inverosímil de trampas difíciles: como la del interior de una caja fuerte sumergida en el mar, en la que lo habían encerrado con cadenas, esposas, una camisa de fuerza y colgado de un cable de acero suspendido a cien metros de altura. Este hombre se desengaño de los espiritistas y formó una campaña internacional para denunciarlos; escribió libros contra ellos, dio conferencias por América y Europa, al mismo tiempo que Conan Doyle daba las suyas sin miedo a críticas.

De esta manera era inevitable que ambos hombres se encontraran con el deseo cada uno de poder convencer al otro en cuanto a tal creencia y así sucedió. Houdini aceptó participar en una sesión organizada por Conan con una médium, que a decir del novelista era de absoluta confianza; se apagaron las luces, empezaron los usuales golpes y trances de estas ceremonias y la médium repitió el mensaje que la difunta transmitía a su hijo desde ultratumba. Al término del rito el novelista se dirigió al mago: ¿ve usted como yo tenía razón? El gran escapista lo miró quizá con ese ver entre fatigado, compasivo y dijo algo así: tal vez sea cierto que un espíritu se ha manifestado ante nosotros, pero no el de mi madre, ese espíritu habla inglés perfecto y mi madre solo habló en su vida otra lengua: el yiddish.

Conan Doyle murió en el año 1933 y hasta el final de sus días siguió asistiendo a sesiones de espiritismo en esa búsqueda incansable del espíritu de su hijo. Houdini falleció en el año 1926 por una peritonitis fulminante y en el año 1940 su viuda revelo que ellos habían hecho un pacto muchos años antes: si de verdad había una vida de ultratumba, el de los dos que muriera primero se pondría en contacto con el otro. En todos los años que habían pasado desde entonces no se produjo el encuentro de la pareja para informar que los espíritus existen.


Yamila Berdaye

 
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