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Publicado el 20 Julio, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Potenciales evocaciones de nuestra infancia

Los recuerdos de la infancia temprana son ciertos o falsos, interrogante de Graciela Arencibia, de Mayabeque
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Potenciales evocaciones de nuestra infancia.

Los primeros recuerdos de la infancia pueden ser reconstrucciones de la mente. (Foto: kopenacamos.com).

A cargo de YAMILA BERDAYE

A partir de los tres años de edad los recuerdos autobiográficos pueden ser posibles, así lo explican médicos especialistas en Pediatría y enfatizan que, antes de esta etapa, el cerebro de los pequeños es físicamente incapaz de almacenar eventos en la memoria porque las partes encargadas de estas tareas no han alcanzado la madurez suficiente. Incluso, algunos psicólogos y neurocirujanos creen que podemos recordar eventos de esta índole después de los cinco o seis años de edad y que cualquier registro anterior que se tenga, se denomina: fragmento.

Un estudio reciente de la Universidad de Londres reveló que alrededor del 40 por ciento de los seres humanos tienen un primer recuerdo que es ficticio. Científicos del Centro de Memoria y Derecho de la ciudad pidieron a aproximadamente 6 500 personas que describieran sus primeros recuerdos, junto con la edad que tenían en ese momento.

En adultos mayores, las imágenes del pasado son generalmente pedazos de experiencias tempranas que la mente reconstruye para darles un sentido. Estas representaciones mentales se convierten en recuerdos, con contenido fuertemente vinculado a un tiempo particular.

De acuerdo con Martin Conway, director del Centro para la Memoria, es común que las personas no sean conscientes de que estos recuerdos pueden ser falsos. Como co-autor del estudio, publicado en la revista Psychological Science, destaca: “Las personas que tienen estos recuerdos no saben que son ficticios. De hecho, cuando se les dicen que son falsos, a menudo no lo creen, esto es en parte debido al hecho de que los sistemas que nos permiten recordar son muy complejos y no es hasta que tenemos cinco o seis años que formamos recuerdos parecidos a los adultos, debido a la forma en que se desarrolla el cerebro y debido a nuestra creciente comprensión del mundo”.

A pesar de esto, una gran cantidad de los encuestados estaban convencidos de que podían recordar eventos muy específicos, como el color de su primer cochecito, el tacto de los pañales limpios o la sonrisa de algún ser querido.

Es posible –según Conway– que estos recuerdos tempranos estén basados en fotografías o en recuentos que se hayan escuchado de otras personas. Pudiera ser también que estas evocaciones solo sean representaciones que se guardan en el cerebro y que están disponibles o se despiertan a partir de ciertos estímulos sensoriales, como olores, sensaciones o sonidos que nos remiten a ellos.

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Yamila Berdaye

 
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