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Publicado el 10 Agosto, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

¿Esta sucio? ¿Por qué ese miedo irracional?

El pánico a la suciedad es la sugerencia que nos hace Betsy Montenegro, de La Habana
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¿Esta sucio? ¿Por qué ese miedo irracional?

Misofobia, miedo irracional a la suciedad. (Foto: mejorconsalud.as.com)

A cargo de YAMILA BERDAYE

Si sientes repulsión hacia la suciedad es probable que sufras de misofobia, enfermedad mental de quienes temen a la mugre. Con este padecimiento se experimenta un miedo irracional y absoluto hacia la suciedad. Quienes lo sufren van de aberración total hacia las bacterias y la posibilidad de infectarse. Etimológicamente, su nombre viene de las palabras griegas mysos, contaminación y phobos, miedo.

Fue descrito por primera vez en el año 1879 por el médico y neurólogo estadounidense William A. Hammond. Se confirma que en el extremo más crítico de la enfermedad, el paciente puede llegar a aislarse por completo del mundo por miedo a contaminarse.

La misofobia se encuentra dentro de los trastornos obsesivo-compulsivos y cursa también con un terror incontrolable hacia olores y excreciones corporales, los ambientes con fuentes de infección potenciales a los gérmenes, y la suciedad en general.

Incluso se describe que los misofóbicos sienten angustia irresistible ante la amenaza inminente de enfermarse o morir y para contrarrestar este sentimiento, tienden a lavarse compulsivamente las  manos y desinfectar superficies con las que interactúan. Sin embargo, el peligro es solo producto de su fantasía.

Van con una tensión constante a nivel mental y reportan sentir síntomas físicos como: náuseas o pérdida del equilibrio, dificultad para respirar, opresión en el pecho, miedo a perder el control de las extremidades, escalofríos, sofocamiento y aumento de la frecuencia cardíaca. Todas estas señales están dadas por una reacción somática que experimentan, como forma de dar salida a la cantidad de angustia que sienten.

De manera general explican los médicos que la misofobia se origina por experiencias traumáticas. No obstante se cree que otra causa de la dolencia pudiera ser algún esquema educativo estricto que devenga en terquedad del comportamiento. Sin embargo, apuntan que también la carga genética es importante y no se puede obviar.

El tratamiento a llevar para enfrentar esta fobia es largo. Se recomiendan procesos terapéuticos cognitivo-conductual, que ayuden entender el origen de la repulsión. Pero si este método no es exitoso, ya se ha intentado hacer que los pacientes enfrenten sus miedos con terapia de exposición y prevención de respuesta. En casos críticos, se trata con ansiolíticos de intensidades diferentes. Se ha demostrado que meditación e hipnosis pueden resultar efectivas.

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Yamila Berdaye

 
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