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Publicado el 19 Octubre, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

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La sal y sus consecuencias nocivas, sugerencia de Emilia Solano, desde Artemisa
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consumo de sal

Comer sal en exceso puede debilitar el sistema inmune. Foto: nsal-yahoo.com

A cargo de Yamila Berdaye

Ingerir este condimento en exceso debilita el sistema inmune, así lo expone un reciente estudio, que explica: “El problema está en la costumbre; es común que incluso antes de probar la comida, tomemos el recipiente donde se guarda la sal y la sazonemos”. Este acto es altamente dañino porque además de procurar secuelas a la larga, muestra un significativo debilitamiento en la cantidad de energía que las células promueven.

A propósito, el Max Delbrück Center for Molecular Medicine, de Berlín, Alemania, ratificó que consumir sal en demasía suprime la actividad de la mitocondria –orgánulo citoplasmático de las células eucariotas, que tiene como principal función la producción de energía mediante el consumo de oxígeno, y la producción de dióxido de carbono y agua como productos de la respiración celular; o sea, se detectan irregularidades en el funcionamiento del cuerpo humano por suministro de sodio.

Entonces, además de las conocidas afecciones por el uso exagerado de sal, como el aumento de la presión arterial y mayor riesgo de accidentes cardiovasculares, también se impactan las células. Otros padecimientos derivados de la mala costumbre pueden ser osteoporosis, cáncer estomacal y enfermedades renales.

Quizá el que más preocupa a los científicos en la actualidad es el del sistema inmunológico. Así lo explica Markus Kleinwietfeld, profesor asociado de la Universidad Hasselt en Bélgica, en artículo para la revista Circulation.

“Por supuesto, lo primero que se piensa es en el riesgo cardiovascular”, dijo en un comunicado el coautor de la investigación Jens Titze. “Pero varios estudios han demostrado que la sal puede afectar a las células inmunitarias de diversas formas”.

De acuerdo con el experto, si ella interrumpe el funcionamiento inmunológico durante un largo período, podría generar enfermedades inflamatorias o autoinmunes, los monocitos pueden ser los más afectados. Hay que tener en cuenta que estas son células precursoras, esas que identifican y devoran a los patógenos que ingresan al organismo humano.

Con un extenso estudio, los científicos se dieron cuenta de que a mayor consumo de sal, menor será el funcionamiento de la mitocondria; sin embargo, si la persona deja de consumirla, ella puede volver a operar con normalidad.

La mala noticia es que este efecto restaurativo no es vitalicio, las mitocondrias que reciben demasiada sal por tiempo prolongado pueden no recuperarse del todo y el buen dato recomendado con toda amplitud es que estamos a tiempo de modificar la alimentación: la dieta debe ir hacia horizontes menos salinos.

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Yamila Berdaye

 
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