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Publicado el 12 Octubre, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Tiempo necesario

¿Dormir menos puede aumentar el riesgo de padecer demencia?, interrogante de Alicia Campo, de La Habana
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Sueño y descanso son trascendentales para la salud de las personas. (bing.com)

Las personas que duermen menos horas diarias, pueden ser propensas a desarrollar demencia, en etapas tardías de la vida, así lo explican estudios recientes.

Se cree que padecer de cansancio crónico podría ser buena noticia en comparación con el resto de las consecuencias que acarrean los malos hábitos de sueño. Enfermedades como obesidad, diabetes, hipertensión y demencia, rondan el deficiente descanso.

Durante años se relacionó la posibilidad de esta afección (en etapas tempranas de la vida) con la falta de un sueño reparador; nuevos estudios lo reafirman y acotan: “es probable que quienes se acostumbraron a dormir menos de seis horas la padezcan a largo plazo”.

De acuerdo con la investigación –publicada en la revista Nature Communications–, el hallazgo no es motivo de preocupación para las personas de mediana edad que tienen hábitos de sueño poco funcionales. Para la indagación, se tomó una muestra de ocho mil personas en el Reino Unido durante 25 años, es decir el estudio comenzó cuando los participantes tenían alrededor de 50 años de edad, midió los efectos de la falta de sueño en el cerebro humano a partir de aquí.

Los resultados determinaron una vez más lo nocivo del dormir insuficiente y como esta condición incide con fuerza en la probabilidad de dañarnos. También se valoraron otros factores como los sociodemográficos, cardiometabólicos y de salud mental, según enumeran expertos.

Por su parte Michael V. Vitiello –profesor de psiquiatría de la Universidad de Washington–, las nuevas evidencias permiten conocer más a profundidad los efectos del sueño en la actividad cerebral y, aunque él no participo directamente en la investigación, dice estar convencido de que la conciencia sobre la salud mental en su relación con el descanso necesario es categórica para evitar un aumento en casos de demencia.

“Es muy importante que las personas sean conscientes de asegurarse de dormir bien. No es trivial y no debería ser lo último en lo que pienses. No debería ser lo que sacrificas” destaca el experto.

Los años de práctica de Vitiello le han demostrado que dormir bien no solo es tener horas suficientes de descanso, también lo es un horario coherente y constante, además de condiciones óptimas.

A su vez la epidemióloga Séverine Sabia del Inserm, centro de investigación de salud pública francés, explica que la demencia es multifactorial, pero reconoce que: “La duración del sueño es una de las causas […] pero incluso si una persona duerme mal existen medidas de prevención importantes”. Además del riesgo potencial de padecer demencia, los efectos de no dormir bien se manifiestan a corto plazo en problemas de memoria, aprendizaje y concentración.

Ahora, acerca de la razón por la que el sueño ha empeorado en el tiempo de pandemia, apuntan que este período también ha hecho de las suyas en cuanto a salud mental y física. A partir de la aparición de covid-19 las dinámicas sociales se desencajaron, las rutinas quebraron y la incertidumbre reconstruyó esquemas familiares, los espacios de trabajo se transformaron y todos estos cambios impactaron en los espacios de sueño de los individuos, vedando la capacidad natural de reposo y dando paso a la coronasomnia.

Se reafirma que a raíz de un confinamiento de alcance mundial y de niveles elevados de angustia, un número creciente de personas experimentan y expresan deterioro en la calidad del descanso. Conocido también como covid-insomina, este padecimiento ha golpeado muy fuerte en relación con el estrés que causa la emergencia sanitaria global. En tesis recientes se señala que a más de un año de pandemia la cantidad de individuos que lo padecen ha aumentado, uno de cada cuatro sujetos refiere en este momento problemas en el dormir de manera profunda.

Las consecuencias de la salud mental y física son manifiestas, el rendimiento está afectado y se aprecia una baja concentración en las tareas cotidianas. Según los expertos, se está experimentando una “vigilia a medias”; o sea, no se encuentra la energía suficiente para llevar las actividades del día, condición ligada por completo a la angustia que produce la pandemia y que incide de manera directa en los hábitos de sueño-descanso.

El coreano-alemán Byung-Chul Han, experto en estudios sociales, vaticinaba algo parecido a este fenómeno que se vive desde hace unas décadas –sin el menor trazo de una pandemia cerca–, en su antología de ensayos La sociedad del cansancio, del año 2010.

Se cree que este estado es resultado de funciones cerebrales, porque el órgano pensante está condicionado a no entender las diferencia entre lugares íntimos del hogar y espacios de trabajo, según afirma Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California: “Tu cerebro está condicionado: siempre estás en tu lugar de trabajo y trabajando, y luego en tu casa y te estas relajando. Hay una diferencia ahí…”. De acuerdo con la experta, es patrón poco saludable de comportamiento ligado a la falta de convivencia que se experimenta en la actualidad. Se extrañan los pasatiempos, el tiempo para nosotros mismos, los amigos y el resto de rituales sociales que antes eran triviales como ir de paseo.

El problema de las inconsistencias en el sueño es que podrían llegar a ser duraderas, crónicas y por tanto se afectarían las condiciones vitales de las personas a partir de la coronasomnia. El llamado de los expertos es a ir alertas, atentos, a estos signos de salud y también a ocuparse de ellos con prontitud. El espacio de sueño-descanso es de suma importancia para el bienestar de las personas en cualquier tiempo.

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Yamila Berdaye

 
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