0
Publicado el 23 Noviembre, 2021 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Cosas de época

De las relaciones entre las personas y sus dificultades en la Edad Media, es la propuesta de Graciela Romero, de Mayabeque
Compartir
matrimonio en la Edad Media

La Edad Media tiene características propias, atemperadas a su contexto social y época. (edadmediayahoo.com)

A cargo de Yamila Berdaye

Los problemas o dificultades de las personas enmarcan épocas, tiempo, siglos. De igual forma, el tratamiento social y las explicaciones científicas que se les confieren no son los mismos.

En la Edad Media para resolver asuntos relacionados con el amor, muchos hombres acudían y encumbraban sus esperanzas en la magia. Ya fuera por medio de las artes oscuras o la alquimia, diversos encantamientos se lanzaron antaño contra quienes no correspondieron a las muestras de afecto de otra persona.

También se habla de huevos de hormiga y otros polvos vertidos en las comidas de hombre o mujer deseado, como remedios efectivos para el estímulo de pasiones. No obstante, la Iglesia iba en contra de estas prácticas y quien fuese sorprendido haciendo hechicerías para conseguir la atención de ese otro anhelado, se le condenaba.

La virginidad como construcción social ganó un importante peso en la época, las mujeres debían llegar con esta condición al matrimonio y para comprobar este obligatorio parámetro se examinaba la orina de las féminas en cuestión. De la misma manera, el sangrado en el primer encuentro matrimonial era imprescindible.

Asimismo, se valoraba la condición del varón en cuanto a funcionalidad dentro de la unión de pareja y si fallaba, se podía terminar en una corte con el derecho por parte de la mujer de disolver su matrimonio de manera legal. En este punto lo más importante era identificar si el problema era temporal o permanente, porque existía la posibilidad de que el hombre fuera víctima de algún encantamiento mágico en su contra o hasta de una maldición.

La relación hombre-mujer, fuera del matrimonio, era falta grave, tenerlas llevó a que las enfermedades de trasmisión sexual se dispersaran como consecuencia de las visitas recurrentes de los hombres casados –sin importar rango social alguno– a burdeles de su localidad. Si se contraía algún malestar a posteriori, la recomendación era sanar la dolencia echando vinagre en la zona afectada y hacer visitas a la iglesia más cercana para confesarse.

Esta fue época muy marcada por concepciones erróneas del erotismo, que condenó y llevó a no pocos a la hoguera.

Compartir

Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye