Lucha: Crónica de una muerte anunciada
Foto. / Calixto N. Llanes.
Lucha: Crónica de una muerte anunciada
Foto. / Calixto N. Llanes.

Lucha: crónica de una muerte anunciada

Cuando Gabriel García Márquez escribió el título de esa novela corta, capaz de atrapar más que cuando un gran luchador lo hace con su presa, quizás no imaginó ser tantas veces parafraseado. Por eso dudé en hacerlo una vez más. Pero es tan bueno…

Me viene como anillo al dedo para comenzar a escribir del mundial de los tackles y los desbalances, donde nuestros compatriotas vieron rota una cadena mágica: ¡No pudieron unir un eslabón más y al menos sumar una medalla a las obtenidas en los años transcurridos durante 28 eventos consecutivos! Eso ocurrió en Belgrado, Serbia (del 10 al 18 de septiembre). Y no fue algo sorpresivo.

–Les va mal hasta ahora a los cubanos en el mundial –, me dijo sorprendido Pepito, el director de BOHEMIA en un consejillo editorial y más bien preguntándome las razones.

Empecé a explicar y enseguida se le disparó el sentido periodístico a Montes de Oca, el jefe de Internacionales…

–¡Escribe todo eso que estás diciendo!

Casi no hace falta esta aclaración. Mas voy a hacerla para dejar todo más claro. Pensando también en los que se preocupan demasiado sin necesidad: el título se refiere solo a un descalabro temporal que era lógico, no a que este deporte haya muerto en Cuba. Hay calidad, resultados, tradición, un buen trabajo durante años…

Es el único deporte en el que hemos podido ganar al menos una medalla de oro en todos los Juegos Olímpicos desde Barcelona 1992.

Repasando

Vamos a repetir argumentos:

1.-Quizás el hombre de mayores posibilidades de subir al podio era Oscar Pino (estilo grecorromano / división de los 130 kilogramos), el que como parte de una estrategia para darle un descanso muy bien pensado, ha suplido en mundiales el lugar del insustituible Mijaín López, único luchador masculino con cuatro medallas de oro en Juegos Olímpicos. ¡Ni Alexander Karelin!

La verdad es que Pino ha sabido aprovechar muy bien sus oportunidades en mundiales: ha conquistado tres medallas (bronce en París 2017 y Budapest 2018; y plata en Nursultán 2019).

Ahhh…  el dengue le impidió asistir a Belgrado.

2.-El segundo de más chances era Luis Orta, de ese mismo estilo, campeón olímpico en los 60 (Tokio 2020), quien ahora lo iba a hacer en 63. Enseguida volvemos con él…

3.-Otros dos a seguir eran el librista Alejandro Calabaza Valdés (65) y en la greco Daniel Gregórich (87), afectado también por el dengue. ¡Cuidémonos del dengue y la covid!.

No se veían posibilidades en la libre femenina, con relativo poco tiempo de práctica en nuestro país, digamos desde 2006.

4.-Tampoco se podía olvidar la operación en una rodilla de Gabriel Rosillo (greco/97).

Y falta quizás lo más importante…

Estocada mortal

No se pudieron concretar las bases de entrenamiento en Rusia (libre masculina) y Bulgaria (la grecorromana), según nos dijo el comisionado nacional, Martín Torres Peguero, por dificultades para conseguir los pasajes aéreos. Sí se logró para la femenina, en Serbia, solo un poco antes de la porfía.

La posibilidad de contar con bases previas ha sido decisiva para nuestros luchadores por varias razones (algunas de las cuales mencionaremos sin orden de importancia):

–Los encartados cambian de ambiente, se pueden concentrar más en la preparación (alejados de la solución de problemas cotidianos tanto de sus familias como de ellos).

–En ocasiones pueden topar con rivales que enfrentarán en el mundial.

–Pueden disfrutar, por razones conocidas, que no es necesario recordar, de una alimentación no solo más balanceada, sino también diferente calidad: lo que les permite con mayor facilidad mantenerse en el peso corporal necesario para la competencia, sin bajones contraproducentes de último momento.

–Encuentran en ellas un impulso psicológico.

Bueno, y tampoco puede olvidarse el trabajo de remodelación todavía no concluido en el gimnasio de la Escuela Superior de Atletas de Alto Rendimiento Cerro Pelado.

Lucha: Crónica de una muerte anunciada
Se cree que Luis Orta fue perjudicado por el arbitraje. / olimpics.com

Quinto lugar

El cubano que más lejos pudo llegar fue el librista Reineris Andreu, de la división de los 57 kilogramos, dos veces campeón mundial en menores de 23 años, en 2017 (Bydgoszcz, Polonia) y 2019 (Budapest, Hungría); ahora terminó en quinto lugar.

Arrastrado a la repesca le faltó una victoria para terminar con bronce. No pudo en esa instancia contra el local Stevan Andria Micic, quien lo dominó con pizarra de 7-1.

¿Quién es este serbio Stevan Andria Micic que nos aguó la posible fiesta? Ahora terminó con bronce en este mundial. Antes ensartó dos de igual metal en los muy fuertes Campeonatos Europeos de Luchas, en Kaspisk (Rusia) 2018 y Roma (Italia) 2020.

Esa de Reineris Andreu fue la última posibilidad de que no se rompiera la racha mágica. Se ubicó quinto, como en el mundial de Budapest 2018.

El golpe más duro había llegado antes con la eliminación de Luis Orta, campeón de la división de los 60 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (aplazados por la pandemia para 2021), ahora compitiendo en la no olímpica de 63.

Luego de dos éxitos no pudo vencer al azerí Taleh Mammadov, con dos medallas de plata y una de bronce en los tres últimos Campeonatos Europeos, a quien dominó en el primer asalto (1-0), ya en el segundo permitió tres puntos.

Apenas en los primeros compases del evento, Martín Torres Peguero, comisionado nacional, nos envió desde la sede, vía WhatsApp, un breve comentario.

“La competencia está  fuerte, como siempre son los mundiales. Orta compitió excelente y a mi juicio fue perjudicado por los árbitros en la pelea que no perdió. De todas formas se está viendo que nos falta relacionarnos más con otro tipo de lucha de más nivel como la europea”, dijo.

“Los equipos llegan bien preparados, algo que nos falta a los cubanos”, me había dicho en una comunicación anterior.

¡Cuidarla!

Hoy empecé con Gabriel García Márquez (sí, lo de Crónica de una muerte anunciada). Y termino con otro novelista, el asimismo muy conocido Paulo Coelho: “El secreto de la vida es caerse siete veces y levantarse ocho”.

Pero, esto lo digo yo, a las luchas hay que darle una mano; ayudarla a que no se caiga más para que en los Juegos Olímpicos de París 2024 no se les vuelva a romper otra racha mágica…

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