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Publicado el 8 Mayo, 2017 por ACN en Medio ambiente
 
 

No al fuego negligente

Los perjuicios trascienden esa esfera y provocan huellas irreversibles en la biodiversidad de esos sitios, desertificación y la contaminación de las aguas y la atmósfera
Conductas negligentes causan 90 por ciento de los incendios forestales, según el Cuerpo de Guardabosques de Cuba(Foto: Radio 26)

Conductas negligentes causan 90 por ciento de los incendios forestales, según el Cuerpo de Guardabosques de Cuba(Foto: Radio 26)

Por Evelyn Corbillón Díaz

Cada año con la llegada del período seco a Cuba, y sobre todo en los meses comprendidos entre enero y mayo, la amenaza de incendios forestales se hace más palpable y obliga a la ejecución de acciones concretas y conscientes, en pos de impedir la ocurrencia de siniestros.

La construcción y el mantenimiento de trochas corta fuegos, recogida de hojas secas y otros elementos que resultan  combustibles, constituyen prioridad en la etapa; pero de nada sirven ante conductas negligentes de algunas personas, causantes del 90 por ciento de los hechos, según estadísticas del Cuerpo de Guardabosques de Cuba.

Cuando se realiza un balance de las principales pérdidas, en innumerables ocasiones se alude solamente al daño al patrimonio forestal; no obstante, los perjuicios trascienden esa esfera y provocan huellas irreversibles en la biodiversidad de esos sitios, desertificación y la contaminación de las aguas y la atmósfera, por mencionar solo algunos quebrantos.

Varios avisos del Cuerpo de Guardabosques insisten en la importancia de extremar las medidas en las áreas boscosas, y solicitar permisos en caso de requerir el uso del fuego en ellas o en su colindancia.

En Pinar del Río, provincia con mayor índice de boscosidad – con el 45, 1 por ciento de su extensión total-, y la más reforestada, el panorama se torna similar al del resto de la Isla, azotada en la actualidad por la sequía y la presencia de precipitaciones ligeras.

Con afectaciones a más de 200 hectáreas, hasta hoy el occidental territorio registra una cifra superior al medio centenar de incendios, con énfasis en los municipios de Mantua, Guane y Sandino; aunque ninguno ha alcanzado grandes proporciones.

NO arrojar cigarrillos encendidos, evitar la circulación de vehículos automotores sin los llamados matachispas y la quema controlada para erradicar la maleza, descuellan como premisas para una buena conducta; y a pesar de su constante reiteración por los medios de difusión del país, su violación provoca focos de siniestros en las zonas forestales y en las periferias.

Durante unos cinco meses,  la campaña de protección contra incendios que anualmente tiene lugar en la nación, siempre es un momento propicio para la reactivación de los mecanismos de control y extinción de fuegos a todos los niveles.

Además, para charlas con los pobladores de las regiones rurales consideradas de mayor peligro por sus características y la capacitación a integrantes de brigadas especializadas, si bien aún no se posee una verdadera percepción de la trascendencia de la labor sensata de cada individuo en su entorno.

Más de 580 hectáreas de bosques y un equivalente a 970 mil 900 pesos fue el saldo de los incendios acontecidos en la contienda precedente en Vueltabajo, considerada por los especialistas la de mayor actividad en los últimos tres años.

De ahí que se demande “a gritos” el cuidado de los bosques naturales,  las plantaciones jóvenes,  el hábitat de disímiles especies de la fauna, como garantía de un futuro sin inseguridades y la certeza de contar con zonas verdes, espacios para el desarrollo de diversas ramas de la economía y un aire limpio para respirar. (ACN)


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