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Publicado el 19 Junio, 2017 por ACN en Medio ambiente
 
 

El sol y la vida

Desde sus mismos inicios, la especie humana venera al sol, a esa enorme fuente de luz y calor le dedicaron ofrendas y rituales porque solamente ella los protegía del frio, la oscuridad y también generaba fuego

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Marta Hernández

Santa Clara,  jun (ACN) Junio es el mes más soleado del año, durante sus 30 días la luz del Astro Rey perdura más porque las noches son cortas, esa realidad hace las jornadas más placenteras a las personas, animales y plantas.

Desde sus mismos inicios, la especie humana venera al sol, a esa enorme fuente de luz y calor le dedicaron ofrendas y rituales porque solamente ella los protegía del frio, la oscuridad y también generaba fuego.

Con el pasar de los años de una u otra manera y en diversas culturas, los hombres y mujeres continúan alabando al Astro Rey, y las tradiciones guardan un lugar importante para la gran estrella durante los 12 meses del año.

En Cuba resulta común colocar al sol ropas blancas manchadas, previamente enjabonadas, porque la incidencia de los rayos elimina completamente la suciedad.

Aún, en campos y ciudades, las amas de casa solean utensilios de cocina, toallas, sábanas y prendas interiores y aseguran que quedan muy limpias. La ciencia ha comprobado el efecto solar como antibacteriano y antifungicida.

También colocan en el exterior de las casas las frutas para que se maduren y no faltan aquellos que cada año, antes de comenzar el invierno, llevan hasta los cordeles la ropa que usarán, ” para que el sol le saque el olor a guardado”.

Los médicos recomiendan que los niños pequeños, ancianos y convalecientes de graves enfermedades se den baños de sol en horas tempranas de la mañana o cerca del crepúsculo, por el efecto tonificador de esa luz.

Aunque la energía eléctrica y otras fuentes inundan la vida actual todavía muchos cubanos calientan los recipientes de agua al sol.

No faltan quienes  buscan la correcta ubicación de los tanques para el agua de sus viviendas y los colocan en los sitios más soleados, así el líquido desciende a mejor temperatura y se evita el uso de los calentadores eléctricos, sobre todo en el verano.

La prevalencia de esta adoración llega a nuestros días, los conocedores afirman que los rituales de prender velas para pedir a los santos, proteger a un ser querido, o alumbrarle el camino a quien anda en malos pasos, es una reminiscencia de la ancestral veneración a la estrella luminosa.

Esa devoción llevó a que sea la única del espacio sideral que tiene título nobiliario, pues se le conoce como el Astro Rey.

Pero la magnificencia solar va mucho más allá, investigaciones científicas aseguran que su luz incide en áreas específicas del cerebro que procesan las emociones, también ayuda a regular los ritmos  biológicos.

Disfrutar del sol permite el aumento de la serotonina, sustancia encargada de proporcionar sensación de bienestar por lo que mejora el estado anímico.

Está comprobado que fortalece los huesos dientes y músculos, además del sistema inmune y mejora el aspecto de la piel.

Por estas razones se asegura que la intensidad de la luz del sol determina los estados sicológicos, muchas personas aseguran que en los días nublados se sienten deprimidos.

Cada 21 de Junio el mundo celebra el Día Internacional del Sol, momento en el cual se le enseña a los seres humanos la importancia que tiene para la vida y como puede beneficiar a la especie humana.

La festividad coincide, en el hemisferio norte, con el solsticio de verano, y es considerado el  día más largo del año.

Cuba figura entre las naciones que ya dan empleo  a esa energía renovable; muchas escuelas, consultorios médicos y otras instalaciones de uso social, sobre todo ubicadas en zonas muy intrincadas o de difícil acceso, funcionan con paneles solares.

Solamente en Villa Clara están instalados dos mil 235 paneles que aprovechan la energía del sol para otros menesteres, incluidos el alumbrado, riego de campos y extracción de agua de pozos profundos.

También la Isla protagoniza acciones a favor del medio, y por la protección de la capa de Ozono, coraza protectora del planeta azul que regula la llegada de los rayos del Sol hasta los terrícolas, los cuales en exceso resultan fatidicos y causantes de enfermedades como el cancer de piel.


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