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Publicado el 29 Agosto, 2017 por ACN en Medio ambiente
 
 

Energía renovable

Garantizar futuro al planeta

Las FRE son recursos abundantes y limpios que están ahí, en la naturaleza, a cada paso que damos, y lo más importante no es su capacidad ilimitada de agotamiento, sino, que no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones dañinas para el entorno.
Algunos de los tipos de fuentes renovables de energía en la provincia. (Foto: artemisadiario.cu)

Algunos de los tipos de fuentes renovables de energía en la provincia. (Foto: artemisadiario.cu)

Por Odalis Acosta Góngora

La naturaleza está repleta de fuentes de energía que aparecen en una cantidad ilimitada e inimaginable, a la espera de que sean adecuadamente explotadas por el hombre, en función de la calidad del medio ambiente y de la propia economía que sustenta a los humanos.

Frente a las fuentes convencionales, las energías renovables son recursos limpios cuyo impacto es prácticamente nulo y siempre reversible.

No hablamos de un término nuevo aunque últimamente aparezca con mayor frecuencia en nuestro vocabulario.

Qué representa si no la navegación a vela aprovechando la dirección y fuerza del viento, empleada desde tiempos remotos, o las consideraciones de los arquitectos al diseñar la construcción de un edificio pensando en la disposición de la luz solar.

En Artemisa, provincia agrícola por excelencia, las Fuentes Renovables de Energía (FRE) se emplean, por ejemplo, en los regadíos de los sembrados (reciben agua extraída con los molinos impulsados por el viento) o en la cocción de los alimentos para el ganado, incluso, para alimentar a los obreros que labran la tierra.

Los biodigestores, en una cifra cercana a los 80 en todo el territorio, ahorran mensualmente más de nueve toneladas de petróleo y son capaces de generar, en el mismo periodo de tiempo, unos 27,7 megawatt (mw).

Son construidos por lo general en cooperativas productoras de cerdos, y, además de los beneficios económicos que reportan, eliminan el vertimiento de cargas contaminantes que resultan agresivas al medio ambiente.

Destaca también la agricultura en el uso de los molinos a viento con un ahorro energético similar al biodigestor, sin embargo, de un total de 101 existentes en el referido territorio solo se mantienen funcionando 52, por roturas y carencias de piezas de repuesto para su reparación, según declaró Maidelines Vidal, especialista de la Dirección de Energía del Consejo de la Administración Provincial (CAP).

Otras alternativas se ponen en marcha para el desarrollo de las FRE, y es bueno señalar los proyectos de ejecución de 11 parques solares fotovoltaicos, una aspiración que se extiende hasta 2020.

Pero no tendremos que esperar hasta entonces para comprobar la funcionalidad de estos parques, porque este año debe quedar habilitado El Borinquen, en las tierras ferralíticas rojas del municipio de Alquízar, calculado para unos ocho mil paneles en cuatro hectáreas, con una potencia de 2,2 MW, y según se plantea, quedará conectado con el Sistema Energético Nacional.

La idea es que El Borinquen logre generar un aproximado de tres mil MW al año dejando un ahorro a la economía cubana de 858 toneladas de combustible.

Estos datos aportados por Loren Mora, ingeniero automático y director de la Unidad Empresarial de Base FRE de la Empresa Eléctrica provincial, dan una idea de cuánto dejaremos de importar por este concepto, en un futuro cercano, cuando el país logre instalar los 59 parques previstos para 2017.

Las FRE son recursos abundantes y limpios que están ahí, en la naturaleza, a cada paso que damos, y lo más importante no es su capacidad ilimitada de agotamiento, sino, que no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones dañinas para el entorno.

Saberlas explotar de manera racional y consciente, es sin dudas garantía de futuro para el planeta y sus habitantes. (Por Odalis Acosta Góngora, ACN)


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